Humanismo Integral | Antonella Palermo
Hollerich: defender la
propia patria sin despreciar la del vecino
De cara a la
visita que el Papa hará el 28 de septiembre a Metz, al término de su viaje
apostólico a Francia, el cardenal arzobispo de Luxemburgo recuerda la
actualidad de la enseñanza de Robert Schuman, padre fundador de Europa, y
subraya la necesidad de hombres y mujeres que no tengan miedo de lanzarse a la
«jungla» de la polÃtica para trabajar en favor de la paz y de la justicia,
«capaces de mirar más allá de las fronteras sin renegar de la propia
identidad».
Imbuido de una
cultura de frontera, en lugar del camino del odio y del nacionalismo, eligió el
de la reconciliación y del encuentro. AsÃ, el cardenal Jean-Claude Hollerich
SJ, arzobispo de Luxemburgo, sintetiza la principal herencia humana y
espiritual de aquel hombre de oración y de acción que fue Robert Schuman, uno
de los arquitectos del proyecto de integración europea. De cara a la etapa en
Metz, en la frontera franco-alemana, que el Papa León realizará el 28 de
septiembre al término de su próximo viaje apostólico a Francia, la reflexión
del purpurado sobre una figura clave de la historia del continente resulta
extremadamente útil.
La frontera, no un muro sino un puente
La frontera no
como muro de separación, sino como puente y lugar de fecundidad. Esta fue la
experiencia del polÃtico francés Schuman, con quien el cardenal comparte los
orÃgenes luxemburgueses. Schuman comprendió, recuerda Hollerich, que era
posible defender la propia identidad sin considerar la de los demás como una
amenaza. De la biografÃa de Schuman, el cardenal subraya su formación en el
Athénée de Luxemburgo, que entonces tenÃa su sede en el antiguo colegio de los
jesuitas, donde comenzó a consolidarse su fe cristiana, que tanto habrÃa de
impregnar la actividad polÃtica del estadista, orientándolo siempre en la
búsqueda del bien común, de la justicia y de la paz.
La reconciliación, estrategia polÃtica y exigencia
moral
En la célebre
declaración del 9 de mayo de 1950, recuerda asimismo Hollerich, Schuman
afirmaba que Europa no se realizarÃa de un solo golpe, ni como una obra global:
nacerÃa, en cambio, a través de realizaciones concretas capaces de crear ante
todo «una solidaridad de hecho». El énfasis estaba, por tanto, no en las
grandes declaraciones o en las bellas utopÃas, sino en la construcción, se
dirÃa «desde abajo», de cooperación y reciprocidad. «Los horrores de los campos
de concentración le desgarraban el alma», afirma el cardenal, destacando que
«después de los horrores de la guerra, habrÃa sido comprensible querer buscar
venganza. Schuman eligió, en cambio, construir una nueva relación con Alemania.
Para un hombre profundamente cristiano como él, la reconciliación no podÃa ser
solamente una estrategia polÃtica. DebÃa convertirse en una exigencia moral y
humana».
Defender la patria sin despreciar la del vecino
«El ejemplo de
Schuman demuestra que la vocación polÃtica tiene un sentido», añade el
arzobispo de Luxemburgo. Ocurre cuando se convierte en «un lugar en el que las
heridas de la historia son progresivamente transformadas en caminos hacia el
futuro», cuando hombres y mujeres son capaces de ser «incansables artÃfices y
constructores de paz». El cardenal está convencido de que «necesitamos jóvenes,
hombres y mujeres de oración y de convicción, que no tengan miedo de lanzarse a
la 'jungla' de la polÃtica para trabajar en favor de la paz y de la justicia.
Desde esta perspectiva, la fe no es una huida de la realidad, todo lo
contrario. Por esto, el proyecto europeo de Schuman sigue siendo, por tanto,
profundamente actual», sostiene finalmente Hollerich. Se necesitan mujeres y
hombres «capaces de mirar más allá de las fronteras sin renegar de la propia
identidad, de defender la propia patria sin despreciar la del vecino y de
transformar las diferencias en oportunidades de cooperación».


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