Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
San Pedro Claver
(Miércoles
9 de septiembre 2026. Vigésima tercera semana tiempo ordinario, lecturas:
1Corientios 7,25-31. Salmo 44. San Lucas 6,20-26)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia hace memoria de San Pedro Claver, sacerdote jesuita que
entregó su vida al servicio de los esclavos africanos que llegaban a Cartagena
de Indias. Se le conoce como “el esclavo de los esclavos para siempre”, porque
quiso hacerse servidor de quienes eran despreciados, maltratados y olvidados
por la sociedad.
Las
lecturas de hoy nos ayudan a comprender que seguir a Cristo significa vivir con
libertad interior, poner nuestra vida al servicio de los demás y descubrir
dónde está la verdadera felicidad.
1.
Primera lectura: 1 Corintios 7,25-31. “El tiempo es corto.” San
Pablo nos recuerda que la vida presente pasa. Por eso no podemos poner nuestro
corazón en las cosas que son pasajeras. No significa despreciar la familia, el
trabajo, las responsabilidades o los bienes materiales; significa no
convertirlos en nuestros dioses.
Pedro
Claver entendió esto. Pudo haber buscado una vida cómoda, reconocimiento y
tranquilidad, pero decidió entregar su existencia a los más pobres y
sufrientes.
Para
nuestra vida:
-
No vivamos solamente preocupados por acumular
cosas.
-
No dejemos para mañana el bien que podemos hacer
hoy.
-
Aprovechemos el tiempo para amar, servir y
perdonar.
Preguntémonos:
¿Qué estoy haciendo con el tiempo que Dios me ha regalado?
No
permitamos que el dinero, el poder o las comodidades sean más importantes que
las personas.
El
tiempo es corto. Lo que verdaderamente permanece es el amor que hemos
sembrado.
2.
Salmo 44. “Escucha, hija, mira, presta oÃdo.” El salmo nos invita
a escuchar. Y escuchar es una actitud fundamental para quien quiere vivir según
Dios.
Pedro
Claver no solamente habló de los pobres: los escuchó, los buscó, los acompañó y
se acercó a ellos. Allà donde otros veÃan esclavos, él veÃa hermanos e hijos de
Dios. También nosotros necesitamos aprender a escuchar.
A
veces tenemos tiempo para hablar, pero poco tiempo para escuchar al esposo, a
la esposa, a los hijos, al vecino, al anciano, al enfermo o al que está pasando
por una dificultad.
Para
nuestra vida:
-
Escuchemos antes de juzgar.
-
Escuchemos el dolor de quien sufre.
-
Escuchemos la Palabra de Dios.
-
Escuchemos la voz de nuestra conciencia.
Aprendamos
a descubrir a Cristo en la persona que necesita de nosotros.
Una
comunidad cristiana que sabe escuchar es una comunidad que sabe acompañar y
sanar.
3.
Evangelio: San Lucas 6,20-26. “Bienaventurados ustedes los pobres… ¡Ay
de ustedes los ricos! “Jesús presenta las bienaventuranzas y también las
advertencias. Nos muestra que los criterios del Reino de Dios no son los mismos
criterios del mundo.
- El mundo
dice:
feliz el que tiene más. Jesús dice: felices los que ponen su confianza
en Dios.
- El mundo
dice:
feliz el que tiene poder. Jesús nos muestra que la verdadera grandeza
está en servir.
El
mundo busca comodidad y reconocimiento. San Pedro Claver buscó precisamente a
los que no tenÃan reconocimiento, a los que sufrÃan y eran tratados como
objetos.
AquÃ
encontramos una pregunta importante para nuestra vida: ¿A quién
estoy viendo como hermano y a quién estoy dejando de ver?
Porque
podemos estar cerca de muchas personas y, al mismo tiempo, permanecer
indiferentes ante su sufrimiento.
San
Pedro Claver nos enseña que la fe no puede quedarse solamente dentro del
templo. La fe tiene que salir a la calle, acercarse al necesitado y convertirse
en servicio.
4.
San Pedro Claver: una fe que se hizo servicio
Pedro
Claver nos deja una enseñanza muy actual: no basta con decir que amamos a
Dios; tenemos que demostrarlo amando a nuestros hermanos.
Él
comprendió que cada persona tiene una dignidad que nadie puede quitarle. Por
eso defendió y atendió a los esclavos, especialmente a quienes llegaban
enfermos, hambrientos, heridos y abandonados.
Su
vida nos invita a preguntarnos: ¿Quiénes son hoy los “esclavos” que
necesitan nuestra ayuda?
Puede
ser una persona atrapada por una adicción, una familia que no tiene qué comer,
un anciano abandonado, un enfermo, un migrante, una persona que vive sola,
alguien que ha perdido la esperanza o incluso una persona que tenemos dentro de
nuestra propia casa y que necesita que le demos amor.
Conclusión
Tres
palabras para llevar hoy al corazón:
Desprendimiento. No hagamos de
las cosas materiales el centro de nuestra existencia.
Escucha. Aprendamos a
escuchar a Dios y a las personas que sufren.
Servicio. Que nuestra
fe se convierta en obras concretas de amor.
Queridos
hermanos y hermanas, San Pedro Claver nos recuerda que la santidad no consiste
solamente en rezar mucho, sino en dejar que la oración transforme nuestro
corazón y nos lleve a servir al hermano.
Pidamos
hoy al Señor que nos dé un corazón como el de Pedro Claver: un corazón capaz de
mirar al que otros ignoran, acercarse al que otros rechazan y servir al que
otros desprecian.
Que
al final de nuestra vida podamos decir que no vivimos solamente para nosotros
mismos, sino que nuestra vida fue una bendición para los demás.
Que
San Pedro Claver interceda por nosotros y nos ayude a descubrir que, cuando
servimos con amor al más pequeño y necesitado, es al mismo Cristo a quien
estamos sirviendo. Amén.


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