Fe y Vida | Leonor Asilis
Unámonos en oración: 40 Días
por la Vida, para que la República Dominicana permanezca fiel a la vida
Hay ofensas que hieren de manera especial el
corazón de Dios. Matar inocentes, niños que aún no han visto la luz del sol, es
una de ellas. La cultura de la muerte avanza por todas las latitudes del
planeta y amenaza también a nuestra tierra. La República Dominicana, que
siempre ha defendido la vida desde la concepción en su Constitución, enfrenta
como el resto del mundo corrientes que pretenden despenalizar el aborto bajo
tres causales. No existe razón alguna que justifique quitarle la vida a una
criatura a quien Dios ya se la ha dado. “No matarás” es un mandamiento claro e
innegociable.
Frente a esta realidad nace una respuesta
espiritual poderosa: la campaña 40 Días por la Vida. No es una simple
movilización. Es una jornada de oración y ayuno de cuarenta días, inspirada en
los cuarenta días de Moisés en el monte Sinaí y en los cuarenta días de
Jesucristo en el desierto. Su fuerza no está en el grito ni en la
confrontación, sino en la intercesión perseverante y pacífica. Desde 2004, más
de mil ciudades en el mundo se han unido a esta causa. Los frutos son
contundentes: 26.545 vidas salvadas, 187 clínicas de aborto cerradas, 278
trabajadores de esas clínicas que abandonaron su trabajo y un número creciente
de mujeres que, después de un aborto, buscan sanación.
Este miércoles 23 de septiembre de 2026 inició en
Santo Domingo la versión “Campaña de Todos los Santos – Otoño 2026”. Se
extenderá hasta el domingo 1 de noviembre frente al Congreso Nacional, de lunes
a viernes de 8:00 a.m. a 6:00 p.m. y sábados y domingos de 8:00 a.m. a 3:00
p.m. El arranque contó con la bendición del Reverendo Padre Mario De La Cruz
Campusano, vicario episcopal de la Pastoral Familia y Vida y asesor espiritual
de 40 Días por la Vida Santo Domingo, junto a voluntarios, feligreses de la parroquia
Divina Providencia de Arroyo Hondo y la directora de campaña, Yordelis Coss.
La República Dominicana “Belén de América”,
tierra donde la cristiandad echó raíces profundas en el continente de la
esperanza tiene una historia de respeto a la vida desde la concepción hasta la
muerte natural. Damos gracias a Dios porque nuestro Código Penal fue aprobado
sin las causales del aborto. Pero la amenaza no ha desaparecido. Un reducido
grupo de orantes se turna frente al Congreso para pedir que esa amenaza nunca
se concrete. La inmensa mayoría podemos unirnos desde nuestras casas,
parroquias y lugares de trabajo en un mismo y poderoso clamor.
Esta es una invitación urgente y esperanzadora.
No se trata solo de oponerse a una ley. Se trata de pedir la conversión de los
corazones, de interceder por las madres en crisis, por los legisladores, por
los médicos y por toda nuestra sociedad. Podemos ayunar, rezar el rosario,
ofrecer nuestras intenciones diarias y, quienes puedan, acompañar físicamente
la vigilia frente al Congreso.
Hoy elevamos una súplica particular: Señor de la
vida, te pedimos que la República Dominicana permanezca fiel a tu mandamiento.
Que nunca caiga en el flagelo del aborto. Que nuestras leyes sigan protegiendo
al más débil. Que la cultura de la muerte no encuentre cabida en nuestra
tierra. Transforma los corazones endurecidos y suscita una primavera de vida en
toda América Latina.
Cuarenta días. Una misma oración. Un mismo
clamor. La batalla es espiritual y se gana de rodillas. Únete. Ora. Ayuna.
Intercede. Porque cada vida importa, y porque nuestro país merece seguir siendo
un faro de respeto a la dignidad humana desde el primer instante de su
existencia.
La vida siempre vale la pena. Y Dios escucha el
clamor de su pueblo.


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