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    Derribemos el muro de Intolerancia

    Derribemos el muro de la intolerancia.   
    Nuestro pueblo se ha visto recientemente secuestrado por una campaña mediática que promueve la intolerancia y el odio hacia nuestro pueblo hermano de Haití.
    Los creadores de tal acción no desean mostrar al mundo la generosidad, el amor con que el pueblo dominicano es capaz de curar heridas históricas, y extender una mano hacia nuestro vecino país. Tal como se está realizando en diversos estratos actualmente, religiosos, empresariales, médicos. Etc.
    La campaña organizada de una manera fría y sutil sólo traería un derramamiento de sangre inocente tanto del lado dominicano como del lado de nuestros hermanos haitianos.
    No debemos olvidar que el progreso de la República Dominicana vendrá en la medida que Haití pueda desarrollarse en armonía. La esencia de nuestro pueblo es pacifica, y, no obstante los feroces comentarios de algunos políticos, religiosos y representantes de ciertos organismos. Nuestro pueblo tiene la suficiente madurez para derribar el muro de la intolerancia.
    Ya no nos pueden engañar con argumentos llenos de odio y un nacionalismo a ultranza. El progreso de nuestras empresas vendrá, tal como se está fomentando actualmente, a través de alianzas con empresarios haitianos a fin de crear más intercambios comerciales así como empresas en común que traerán un mejor desarrollo para la isla y una mejor base para el futuro de nuestros países, creando nuevas fuentes de trabajo para un mercado de 20 millones de personas.
    Los grandes acuerdos en el mundo, CAFTA, UE, ALBA, sólo han demostrado que creando lazos de entendimiento logramos entrar a un mejor desarrollo para nuestras regiones. Integración económica, no es sinónimo de integración política.
    La exacerbación de odios no logrará cambiar la generosa esencia del dominicano. La mayoría entiende que debemos ayudar con respeto a nuestro vecino país, pues es un hermano que estará siempre a nuestro lado, esos hermanos gemelos que deben progresar en armonía.
    Es extendiendo la mano y ayudándolos a crear progreso que todos ganaremos, creando las bases para un acuerdo equilibrado de libre comercio.
    Otorgar una pieza de identidad no va en detrimento de la dominicanidad, nos permite organizarnos mejor, proveer de servicios básicos a aquellos que van dejando su sudor cada día y evita los abusos.
    No debemos confundirlo con la nacionalidad. En los Estados Unidos una Green Card, no implica Nacionalidad, pero sí garantiza que los derechos básicos de todo ser humano, que trabaja con su sudor cada día, sean garantizados.
    Imaginemos que a nuestros dos millones de dominicanos que residen Estados Unidos, en España, Holanda, o Italia, se vean privados de los servicios básicos. Eso fuera impensable y deberíamos protestar si sucediese.
    En estas vísperas de Navidad, sembremos pan donde hay hambre, sembremos paz donde hay odio, sembremos tolerancia donde hay incomprensión, para que nuestro país siga teniendo bendiciones.

    * Presidenta de la Cámara de Comercio Dominico-haitiana

    *De Rosa María García
    DiarioLibre.com 17-11-2009

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