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    Mensaje Obispos Diócesis Fronterizas

    Mao, Rep. Dominicana (13-14/10/2015)
    Del Encuentro de Obispos de las Diócesis Fronterizas
    (Haiti-Rep. Dominicana)
    COMUNICADO (MENSAJE)


    Hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta  
    Signo de Misericordia con la Pastoral Migrante

    Desde su responsabilidad profética - una misma misión en una misma Iglesia-, se exigen y nos exigen traducir la misericordia en generosidad solidaria
    En un clima de amistad y fraternidad, con el esmerado testimonio de la acogida solidaria-servicial de Mons. Diómedes Espinal, en la Residencia Episcopal de la ciudad de Mao, Noroeste de Rep. Dominicana, hemos celebrado nuestro Encuentro, promovido y convocado por iniciativa de las respectivas comisiones de Pastoral Migrante de ambas Conferencias Episcopales de los dos Países (Haiti-Rep. Dominicana).

    Precedido por la oración que dirigió Mons. Launay Saturne (Obispo de Jacmel), y la bienvenida fraterna del Obispo anfitrión, iniciamos nuestras reflexiones enmarcadas y contextualizadas desde las realidades que viven nuestros migrantes, y los desafíos pastorales de Una sola Iglesia en dos países, a la luz del Evangelio y la Doctrina del Magisterio Eclesial, especialmente el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (2016, en lo adelante JMMR).

    Queremos compartirles a nuestras Diócesis Fronterizas, a nuestros dos Pueblos, nuestros dos Países, un Mensaje con el Corazón Pastoral, confortados y alimentados por la Misericordia Divina, de manera que el Dios-Padre Misericordioso siga derramando su Misericordia, y ésta fortalezca la dignidad de todos y todas, con particular atención, la de nuestros empobrecidos migrantes. Y bendiga la reunión de los dos presidentes Joseph M. Martelly de Haiti y Danilo Medina de R. D., aguardando extenderles el saludo a medida que los dos países fructifiquen en el justo diálogo bilateral con respeto mutuo y sin injerencia foránea.

    1-Desde nuestras responsabilidad profética, sintonizados al bien y hermoso decir de Mons. Kennel Alphonse (Obispo de Forte Liberté) : “yon nenm misyon-yon nenm Legliz=una misma misión-una misma Iglesia”, nos exigimos y exigimos a los cristianos traducir la Misericordia en generosidad solidaria ante el dolor de nuestra gente, pues: “…hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales” (ver JMMR, 2016, párrafo 2).
    2-Con el Evangelio de la justicia, es imposible obviar la fraternidad misericordiosa, marginando, discriminando y excluyendo, ya que: “Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta…” (ver JMMR, 2016, párrafo 3).
    3-Estamos llamados a ser testigos de la Misericordia, de manera que el amor de Dios sea revelado acogiendo al migrante: “La revelación bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo” (ver JMMR, 2016, párrafo 7).
    4-Ante la incertidumbre, las tragedias y todo género de vicisitudes que sufren los migrantes, reasumimos este planteamiento del Papa Francisco: “¿Cómo puede actuar la Iglesia si no inspirándose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia… la misericordia recibida de Dios… Alimenta y robustece… la solidaridad hacia al prójimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios. Así mismo, cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodio de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan” (ver JMMR, 2016, párrafos 8-9).
    5-El derecho a no emigrar. Sin pretender obstruir la movilidad humana y habiéndolo reflexionado en otros encuentros (Jimaní, marzo 2015 y Puerto Príncipe, agosto 2015), nos sentimos reconfirmados con las palabras del Papa Francisco: “La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen” (ver JMMR, 2016, párrafo 11).
    6-Reconfortados en la fe Eclesial, como Signo de Misericordia, con la Pastoral Migrante, nos reafirmamos y nos solidarizamos con el saludo que el Papa Francisco suscribe en el último párrafo del Mensaje JMMR: “Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia del encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la Misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino”.
    7-Que el Dios Padre Misericordioso derrame bendiciones a todos y a todas. Y que les ampare, con su ternura misericordiosa, María, Jesús y José (Familia que pasó por la dolorosa experiencia de ser migrantes en tierra extranjera, en Egipto).

    Mons. Diómedes Espinal (Obispo de Mao-Montecristi, R. D.)
    Mons. Launay Saturne (Obispo de Jacmel, Haiti)
    Mons. José Grullón (Obispo de San Juan de la Maguana, R. D.)
    Mons. Kennel Alphonse (Obispo de Forte Liberte, Haiti)
    Mons. Andrés N. Romero Cárdenas (Obispo de Barahona, R. D.)
    Mons. Faublas Louis (Administrador Diocesano de Hincha, Haiti)
    P. Lucien Gustot (Scrio. Ejecutivo-CEMI-CEH, Haiti)
    P. Julio Acosta-Julín (Scrio. Ejecutivo-CNPM-CED, Rep. Dominicana)

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