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    La estrellita verde

      Casa de Luz | Dr. Juan Rafael Pacheco


    La estrellita verde: el sueño de los hombres despiertos

    Un día, los millones de estrellas del cielo –-blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules— pidieron a Dios les permitiera convivir con las personas.
    El Señor las complació, y chiquititas como se ven de lejos, bajaron a la tierra. Y aquella noche hubo una fantástica lluvia de estrellas.
    Algunas se acurrucaron en los campanarios de las iglesias, otras se fueron a corretear y brincar por los campos junto a las luciérnagas y los cocuyos, y otras se mezclaron con los juguetes de los niños.  La tierra quedó maravillosamente iluminada.
    Con el correr del tiempo, decidieron volver al cielo, quedando la tierra oscura y triste.
    --¿Por qué volvieron? –les preguntaba Dios según iban llegando.
    --Nos fue imposible quedarnos Hay mucha miseria y violencia, demasiadas injusticias.
    --¡Claro! Ustedes pertenecen al cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio. El cielo es el lugar de lo eterno, de la perfección. Pero… nos está faltando una estrella. ¿Dónde estará?
    Un ángel replicó:
    - Resolvió quedarse. Descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay dolor.
    - ¿Qué estrella es esa?
    - Es la esperanza, Señor, la estrellita verde.
    Y al examinar cuidadosamente la tierra, se dieron cuenta que estaba profusamente iluminada, porque había una estrella verde en el corazón de cada persona.
    Los seres del fondo del mar viven en perpetua oscuridad.  La mayoría produce su propia luz, proveniente de las bacterias de sus cuerpos. Otros tienen células especiales que irradian luminosidad. Dependen de su propia luz para poder sobrevivir.
    Comentan The Christophers que muchas veces el infortunio puede hacer que nuestro mundo se vea oscuro como las profundidades del mar. Para atravesar los momentos sombríos de la vida, nosotros también debemos contar con nuestra luz interior – la esperanza que viene de la fe en Dios.
    El mundo esperó ansioso el rescate de los mineros chilenos. Esa noche, Sebastián Piñera, Presidente de Chile, luego del rescate del primer minero recién pasadas las doce de la noche del día 12, al iniciarse el 13 de octubre de 2010, dijo unas palabras que quedaron grabadas en mi corazón: “La esperanza es el sueño de los hombres despiertos.”
    “Señor, hoy día los hombres somos, muchas veces, unas criaturas que nos constituimos en esperanza de nosotros mismos. Dame, Señor, la convicción más profunda de que estaré destruyendo mi futuro siempre que la esperanza en Ti no estuviere presente.
    Haz que comprenda profundamente que, a pesar del caos de cosas que me rodea, a pesar de las noches que atravieso, a pesar del cansancio de mis días, mi futuro está en tus manos y que la tierra que me muestras en el horizonte de mi mañana será más bella y mejor.
    Deposito en tu Misterio mis pasos y mis días porque sé que tu Hijo y mi Hermano venció la desesperanza y garantizó un futuro nuevo, porque pasó de la muerte a la vida.
    Ayúdame Señor, a creer que detrás de las nubes está el Sol, que los desnudos árboles de otoño volverán a vestirse de hojas, si tengo la paciencia de esperar.”
    En este momento, recibe en tu corazón esta estrellita verde: la esperanza. Cuídala como tu más preciado tesoro.
    Bendiciones y paz. ADH 822
    Este cuento aparece publicado en la página 35 de mi libro “¡Descúbrete! Historias y cuentos para ser feliz”. Disponible en Librerías Paulinas, La Sirena y Librería Cuesta.

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