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    Yo soy el hombre de la casa…

    Temas de Salud | Dra. Marcia Castillo  


    Yo soy el hombre de la casa…  
    Anoche me dijo que tú no nos querías, que te asfixiábamos, que necesitabas encontrar "tu camino". Pero ¿a dónde papá, si estamos aquí? ¿Adónde fuiste a buscarnos? No la entiendo, no te entiendo; pero cuando te fuiste me besaste igual que aquella noche que mamá se trancó en el baño con el ojo morado y se atragantó con unas pastillas que yo no debía tocar pero que seguro eran mágicas, porque al otro día nos llevaste a pasear y le diste flores a mamá y se besaban como en el retrato de la sala que luego rompiste.
    Dijiste que volverías, que ahora yo era el hombre de la casa. Me puse tus zapatos y tu chaqueta. Le di la medicina a mamá, que no es medicina, yo lo sé, pero funciona igual. Prefiero verla dormir que verla llorar y me encargaste cuidarla papá, y yo la cuido…
    El fragmento aquí citado pertenece al primer libro de cuentos que esta servidora acaba de publicar y lleva por título “Pastillas mágicas”, lo recreamos aquí porque en el rezuma la esencia de el tema que dilucidaremos en esta propuesta y porque como bien dijo Rousseau “La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.”
    Cuando se quiebra una relación de pareja afloran sentimientos de culpa, rencor y en ocasiones emerge una ira incontenible contaminando todo, incendiando todo, tal como cita Papini, un fuego que cuando no se apaga al primer chispazo ya después es demasiado tarde.
    Estas emociones no solo intoxican a las personas que se separan, aquellas mismas que un día de mutuo acuerdo y en un acto de amor decidieron compartir su vida, estos sentimientos trascienden mas allá, a los amigos, a las familias, pero sobre todo los hijos. Ellos pueden sufrir más que nadie esta situación dolorosa. Sobre todo cuando sus progenitores los utilizan para hacerse daño mutuamente. Este hecho es conocido en la Paidopsicologia como Síndrome de Alienación Parental (SAP).
    ¿En qué consiste en SAP?
    Es un espectro de síntomas que resultan como consecuencia del uso de múltiples estrategias por uno de los padres, influyendo asi en el pensar y sentir de los hijos con el propósito de lacerar la relación con el otro progenitor. El hijo puede rechazar y tener actitud negativa ante al otro progenitor por las cosas que se le decir o no sobre El, frases como: ya no te quiere, no te visita porque no le interesas o   tiene otras cosas más importantes que TU, algunas de estas son expresiones regulares y en extremo nocivas escuchadas en casos de esta indole
    ¿Cuáles son los comportamientos característicos de los padres que ejecutan el SAP?
    ·        Menospreciar, insultar o desvalorizar al otro progenitor frente al niño, sacando a relucir elementos de la pareja que no tienen vínculo con la relación parental.
    ·        Resaltar los tópicos negativos de la separación. Como quien fue culpable y quien resulto victimizado.
    ·        Evitar el derecho de convivencia del hijo con el otro progenitor.
    ·        Mentir sobre situaciones particulares y que generen miedo en el niño.
    ·        Favorecer ataques verbales o físico por parte de la familia o amigos contra el otro progenitor.
    ·        Minimizar, ridiculizar y subestimar el afecto del niño hacia el otro progenitor.
    ·        Reforzar y aplaudir comportamientos despectivos y de rechazo por parte del niño hacia el otro progenitor, entre otras.
    Una vez  teniendo este marco de referencia  pretendemos en la  próxima entrega hablar de cómo  prevenir y que estrategias implementar una vez que identificamos  estar frente al SAP, porque si  bien es cierto que aun no existe mucha aceptación sobre esta  condición y que no está catalogado el DSM V, no podemos  darnos el lujo de olvidar esa invitación del galileo a ser como niños, amar como  niños, el escritor francés Charles Paul de Kock dijo en una entrevista “Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde”, no seamos juez y parte de esa perdida. ADH 829

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