Evangelización | Carlos Pérez Laporta
¿Por qué esta generación reclama un
signo?
Lunes de la 6ª semana del tiempo ordinario /
Marcos 8, 11-13
Evangelio: Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se presentaron los
fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron
un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y
dijo:
«¿Por qué esta generación reclama
un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se
fue a la otra orilla.
Comentario
Los fariseos «se pusieron a
discutir con Jesús». No están interesados en Él. Solo quieren «ponerlo a
prueba». Es decir, solo quieren encontrarle el fallo. Son cínicos. No creen que
pueda Jesús aportarles verdad alguna. Porque no creen en la verdad. Confían
solo en la técnica con la que creen dominar la religión. Ya han decidido de
antemano que la verdad no puede aparecer en la tierra. Por eso, «le pidieron un
signo del cielo». Una señal que esté totalmente por encima de lo humano. Para
ellos la fe tan solo fuerza a seguir unas normas. Pero nada tiene que ver con
la presencia de Dios. No perciben la verdad de Dios en ningún lugar, y por eso
no pueden amarle. Así, su religión queda siempre reducida a la moral. Y es aquí
donde la religión, paradójicamente, resulta el mayor impedimento para la
relación real con Dios.
«Jesús dio un profundo suspiro».
Está cansado. Parece que todo lo que hace no sirve para nada. Esa es la idea
con la que le tienta desde el desierto el diablo: con la sugerencia de que su
venida es inútil, porque los hombres no perciben su divinidad. Desespera de
ellos con tristeza porque siente que no tiene nada que hacer, si los hombres no
se lo permiten. Por eso, «los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra
orilla». Podemos, si no amamos a Dios, malograr la venida de Cristo.
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