Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, MSC
La Humildad, acercamiento a Dios y El último lugar
Homilía lecturas del Domingo XXII del Tiempo Ordinario (Ciclo
C)
Queridos
hermanos y hermanas en Cristo:
Las
lecturas de Domingo, tomadas del libro del Eclesiástico 3,17-18.20.28-29 el
Salmo 67, la Carta a los Hebreos12,18-19.22-24 y el Evangelio según San Lucas
12,18-19.22-24, nos invitan a reflexionar sobre la humildad y la
generosidad como caminos para acercarnos a Dios y a los demás. No se trata de
grandes teorías, sino de actitudes del corazón que transforman nuestra vida
cotidiana. Dios, en su bondad infinita, nos muestra que la verdadera grandeza
está en el servicio y en el amor desinteresado. A continuación, les comparto
10 puntos sencillos y conmovedores extraídos de estas lecturas, para que
los pongamos en práctica en nuestra vida diaria. Cada uno es una semilla de
gracia que puede florecer en nosotros.
1-Conduce
tus asuntos con humildad: Del Eclesiástico aprendemos que, al actuar con
sencillez y sin presumir, seremos amados más que quien da regalos costosos. En
la vida, cuando evitas el orgullo en tu trabajo o familia, abres puertas al
cariño genuino de los demás. Imagina cómo un gesto "gracias"
humilde puede sanar una relación rota.
2-Humíllate
cuanto más grande seas: Cuanto más alto estés en la vida —sea en
posición, conocimiento o éxito—, más debes bajar el ego para encontrar favor
ante Dios. Practícalo reconociendo tus límites; por ejemplo, pidiendo consejo a
alguien "menor" que tú, y verás cómo Dios te eleva en paz
interior.
3-No
busques lo que está más allá de tus fuerzas: El Eclesiástico nos
advierte contra la curiosidad arrogante. En práctica, evita obsesionarte con
problemas ajenos o metas imposibles; enfócate en lo que Dios te ha dado hoy,
como cuidar tu hogar, y encontrarás serenidad en lo simple.
4-Valora
la sabiduría de los proverbios y escucha atentamente: Un oído
atento a las palabras sabias alegra al sabio. Aplícalo leyendo la Biblia
diariamente o escuchando con el corazón a un amigo en necesidad; es un gesto
que te conecta con la voz de Dios en lo cotidiano.
5-Da
limosna para apagar el fuego del pecado: Como el agua apaga el
fuego, las obras de caridad borran nuestras faltas. Hazlo concreto: comparte
una comida con un vecino solo, no por reconocimiento, sino por amor, y siente
cómo tu alma se purifica.
6-Alégrate
en Dios, protector de los vulnerables: El Salmo nos
recuerda que Dios es padre de huérfanos y defensor de viudas. Ponlo en
práctica visitando a un anciano solo o apoyando a una familia en crisis; en su
sonrisa, verás el rostro de Dios que hace hogar para los pobres.
7-Dios
provee abundantemente a los necesitados: Como la lluvia que
restaura la tierra, Dios cuida de su herencia. En tu vida, confía en su
providencia cuando falte algo, y responde ayudando a otros en escasez; un gesto
de generosidad que multiplica bendiciones.
8-Acércate
a Dios con alegría, no con temor: La carta a los hebreos contrasta
el monte Sinaí temible con la Jerusalén celestial festiva. Practícalo en la
oración: en lugar de miedo por tus errores, acércate como a una fiesta con
ángeles y santos, agradeciendo la mediación de Jesús.
9-Elige
el último lugar para ser exaltado: En el Evangelio, Jesús nos enseña a no
buscar el honor en la mesa. Aplícalo en reuniones o en el trabajo: cede el
protagonismo a otros, y cuando Dios te "invite a subir",
sentirás una alegría profunda que el orgullo nunca da.
10-Invita
a los que no pueden pagarte: No invites solo a amigos o ricos, sino a pobres,
lisiados y ciegos, dice Jesús. Hazlo real: organiza una cena para alguien
marginado, sin esperar nada; tu recompensa vendrá en la resurrección, un abrazo
eterno de Dios que toca el corazón aquí y ahora.
Hermanos, estas
lecturas no son solo palabras; son un llamado a vivir como Jesús, humilde y
misericordioso. Que la Virgen María, modelo de humildad, nos ayude a ponerlas
en práctica. Amén.
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