La Iglesia Hoy | CED
Episcopado
dominicano llama a renovar el compromiso bautismal como respuesta a los
desafíos sociales del país
Lunes 19 de enero de 2026, Rep. Dom. Con motivo de la festividad
de Nuestra Señora de la Altagracia, la Conferencia del Episcopado Dominicano
(CED) en su Carta Pastoral exhorta a una renovación profunda del compromiso
bautismal como respuesta a los graves desafíos sociales que afectan al país,
entre ellos la crisis familiar, la corrupción, la injusticia y la violencia.
El documento, titulado “Renovación
y compromiso bautismal, desde una perspectiva sinodal”, enfatiza que el pecado
y la injusticia no tienen solo una dimensión individual, sino también social.
En este sentido, los obispos expresan su preocupación por las consecuencias de
la corrupción, especialmente cuando priva a los ciudadanos de servicios
esenciales. “Las manos manchadas por la corrupción” —afirman— han negado
medicinas y derechos fundamentales a muchos enfermos, afectando gravemente la
dignidad humana.
Asimismo, llaman a que la justicia
actúe sin privilegios ni impunidad. “Que la mano de la justicia, sin
privilegios para nadie, sepa sancionar de modo ejemplar a todos según el tamaño
del daño causado a la sociedad por la corrupción”, señalan los prelados,
destacando la necesidad de que el bien común prevalezca sobre intereses
particulares.
Familia,
jóvenes y defensa de la vida
Los obispos sitúan a la familia en
el centro del compromiso bautismal y social. Reconocen que muchas realidades
familiares “desgarran el corazón del ser humano”, y evocan las lágrimas de
Jesús ante la tumba de Lázaro para expresar su cercanía a quienes sufren. En
particular, lamentan “las muertes por la violencia intrafamiliar, la
delincuencia y la inseguridad ciudadana; las muertes de tantos jóvenes
involucrados en el crimen y las drogas; y las muertes en los accidentes de
tránsito”.
El episcopado hace un llamado firme
a la protección de los niños, niñas y adolescentes, denunciando toda forma de
violencia y exclusión, y exhortando a la sociedad a asumir una responsabilidad
colectiva frente a estas realidades que atentan contra la vida y la esperanza.
Escucha,
diálogo y cultura del encuentro
Desde una perspectiva sinodal, la
Carta destaca la importancia de la escucha y el diálogo como caminos para sanar
las divisiones sociales. “El escuchar es fundamental para renovar nuestras
relaciones”, afirman los obispos, advirtiendo sobre el uso deshumanizante de
los medios digitales cuando se emplean para la violencia, el odio o la
desinformación. En contraposición, exhortan a aprovechar las nuevas tecnologías
“para difundir el bien, fomentar el diálogo, proteger a los débiles y promover
la verdad”.
El episcopado también recuerda que
el bautismo es el fundamento de una vida nueva que transforma las relaciones
humanas y sociales. “Por el bautismo entramos en una nueva relación con Dios,
con los demás y con toda la creación”, afirman los obispos, subrayando que esta
relación está llamada a vivir en comunión, participación y corresponsabilidad.
Los pastores de la Iglesia católica
advierten que la sociedad dominicana vive un contexto marcado por relaciones
fracturadas y múltiples formas de violencia. “Basta con observar los medios
informativos para constatar un mundo de relaciones heridas y fragmentadas en
todos los niveles”, señalan, haciendo referencia a la violencia intrafamiliar,
la inseguridad ciudadana, la discriminación, la difamación y el descarte de los
más vulnerables.
Cuidado de la
creación
Al referirse al medio ambiente, la
CED recuerda que la creación no puede ser vista como propiedad para explotar,
sino como un don confiado a la responsabilidad humana. En ese orden, expresa
preocupación por la contaminación, la acumulación de basura y la presencia
masiva de sargazo en las playas, y promueve decisiones públicas responsables.
Un llamado a
la esperanza
Finalmente, los obispos invitan al
pueblo dominicano a renovar su compromiso bautismal a través de una doble
actitud: la renuncia a toda forma de mal, violencia y corrupción, y el
compromiso de vivir como hermanos, trabajando por una sociedad más justa y
solidaria. “Todos nos hemos bautizado en un solo Espíritu para formar un solo
cuerpo”, concluye la Carta, alentando a vivir la fe como fuente de esperanza y
transformación social.
Dirección
de Comunicación y Prensa Conferencia del Episcopado
Dominicano (CED)


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