Fe y Vida | VN
El Papa: Cada gesto de
solidaridad y perdón es un bocado de pan para la humanidad
En la misa que
presidió ante 120 000 fieles en el Estadio Japoma, en Duala, el Papa se detuvo
en las formas de responder al hambre, tanto material como espiritual de las
poblaciones. Invitó a los jóvenes cameruneses a convertirse en “la buena
noticia” para su propio país y les recomendó que no cedan al desánimo:
“Rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias
fáciles, pero endurecen el corazón”.
“El anuncio
cristiano cambia nuestra historia, transformando las mentes y los corazones”:
lo afirmó el Papa León XIV en la homilía de la Misa presidida en el Estadio
Japoma de Duala. Hoy, 17 de abril, tercer día de su viaje apostólico a Camerún,
el Pontífice se trasladó por la mañana con un vuelo de poco menos de una hora
desde Yaundé hacia Duala, centro económico del país, para la celebración de la
Santa Misa. Unos 120 mil fieles recibieron con entusiasmo al Pontífice,
saludándolo con alegría y afecto a su llegada en el papamóvil.
En su homilía,
reflexionó sobre el Evangelio de Juan que narra el milagro de Jesús de la
multiplicación de los panes, con el que garantiza alimento para todos, a pesar
de que no hubiera suficiente. Y destacó que esta “Buena Noticia”, para la
Iglesia en Camerún “resuena como un anuncio providencial del amor de Dios y de
nuestra comunión”.
¿Qué hacen?
Recordando la
necesidad de la multitud hambrienta del relato evangélico y la poca comida que
había, el Pontífice planteó que Jesús nos pregunta también a nosotros como
entonces preguntó a sus discípulos: “¿cómo resuelven ustedes este problema?
¿Qué hacen?”. Una pregunta que se dirige a cada uno de nosotros, porque todos
tenemos las mismas fragilidades:
Se dirige a
los padres y a las madres que cuidan a sus familias; se dirige a los pastores
de la Iglesia, que velan por la grey del Señor; se dirige a quienes tienen la
responsabilidad social y política de atender al pueblo y mirar por su bien.
Cristo dirige esta pregunta a los poderosos y a los débiles, a los ricos y a
los pobres, a los jóvenes y a los ancianos, porque todos tenemos hambre por
igual.
A
continuación, indicó que este grave problema se resuelve “bendiciendo la poca
comida que hay y repartiéndola entre todos los que tienen hambre”, se resuelve
con el “compartir”.
¡He aquí el
milagro! Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma
no con una mano que acapara, sino con una mano que da.
Mujeres presentes en la misa del Papa en Duala (@Vatican Media)
El hambre de paz, libertad y justicia
León XIV
recordó también que Jesús “ha venido a servir con amor, no a dominar”. Y el
milagro que realizó es “es signo de este amor” que no nos muestra solamente
cómo “Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida, sino también cómo
nosotros podemos llevar este alimento a todos los hombres y mujeres que, como
nosotros, tienen hambre de paz, de libertad y de justicia”.
Cada gesto de
solidaridad y perdón, cada iniciativa de bien es un bocado de pan para la
humanidad necesitada de cuidados.
El alimento que nutre el alma
Sin embargo,
“esto no es suficiente”, señaló el Papa, porque al alimento que nutre el cuerpo
hay que unir, el “alimento del alma”, que nos sostiene “en medio de las
tinieblas del sufrimiento”. “Este alimento es Cristo, aseguró, que siempre
nutre en abundancia a su Iglesia y nos fortalece en el camino con su Cuerpo”.
¡Felices los
invitados a la cena del Señor! En torno a la Eucaristía, esta misma mesa se
convierte en anuncio de esperanza en las pruebas de la historia y en las
injusticias que vemos a nuestro alrededor. Se convierte en signo de la caridad
de Dios, que en Cristo nos invita a compartir lo que tenemos, para que se
multiplique en la fraternidad eclesial.
Encontrar a Cristo en el hermano necesitado
El Obispo de
Roma remarcó además que el hambre revela no sólo nuestra indigencia, sino sobre
todo el amor de Cristo e instó a recordarlo “cada vez que cruzamos la mirada
con el hermano y la hermana a quienes les falta lo necesario”.
Jóvenes protagonistas del futuro
Dirigiéndose
especialmente a los jóvenes, los invitó a ser protagonistas del propio futuro,
a multiplicar “sus talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que los
animan” y a ser entre los primeros que “llevan al prójimo el pan de la vida;
alimento de sabiduría y de liberación de todo aquello que no nos nutre, sino
que confunde nuestros buenos deseos y nos roba la dignidad”.
No cedan a la
desconfianza y al desánimo; rechacen toda forma de abuso y violencia, que
engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón y lo vuelven
insensible. No olviden que su pueblo es aún más rico que esta tierra, pues su
tesoro son sus valores: la fe, la familia, la hospitalidad, el trabajo. Sean,
pues, protagonistas del futuro, siguiendo la vocación que Dios da a cada uno,
sin dejarse comprar por tentaciones que malgastan las energías y no contribuyen
al progreso de la sociedad.
La alegría de los fieles presentes en la misa en el Estadio de Japoma (@Vatican
Media)
El anuncio, misión de todo cristiano
Citando el
“audaz testimonio” que dieron del Señor Jesús los primeros cristianos, el Santo
Padre alentó también a anunciar con constancia el Evangelio, “misión de todo
cristiano”.
Es la misión
que confío especialmente a ustedes, jóvenes, y a toda la Iglesia que vive en
Camerún. Conviértanse en buena noticia para su país, como los es, por ejemplo,
el beato Floribert Bwana Chui para el pueblo congolés.
Signos de justicia en una tierra que sufre
Para concluir
su homilía, el Papa quiso remarcar el significado del anuncio cristiano:
Anunciar a Jesús Resucitado significa trazar signos de justicia en una tierra que sufre y está oprimida; signos de paz entre rivalidades y corrupciones; signos de fe que nos liberan de la superstición y de la indiferencia.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...