La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)
El
error de los empresarios con el tema de la cesantía laboral
El
derecho de cesantía, establecido en el Artículo 80 y siguientes, de la Ley
16-92 que crea el Código de Trabajo, es un beneficio para los trabajadores
cuando han laborado más de tres meses en una empresa. No importa si es un
trabajador formal o informal, tampoco importa si es un dominicano o extranjero
indocumentado, su derecho al pago de la cesantía está garantizado por la
normativa legal vigente.
Sin
embargo, la clase empleadora, es decir, los empresarios, han insistido en que
la cesantía sea eliminada o al menos modificada, debido a que su existencia
representa un costo laboral que, de acuerdo con lo que argumentan, limita su
crecimiento, limita la generación de más empleos, limita la formalización de
más empresas.
Todos
esos argumentos puede que sean válidos, pero no existe evidencia demostrable de
que esas limitaciones sean causadas por la existencia de la cesantía o si su
eliminación o modificación cambiará esas situaciones.
Sin
embargo, ahora que está en debate una reforma al Código de Trabajo, los
empleadores han aprovechado para proponer cambios en la cesantía, lo cual tiene
sentido, además de que, de manera particular, siempre he dicho que ese derecho
es un arma de doble filo para los trabajadores, pues si bien les beneficia
cuando son desvinculados de sus puestos, también representa una retranca en su
proceso de superación laboral.
Pero
donde los empresarios-empleadores están fallando es en la forma en que plantean
el cambio de este derecho laboral. Piden modificar la cesantía y pierden de
vista que, si existe un derecho adquirido por una clase social (trabajadores) y
el responsable de pagarlo propone cambiarlo, obviamente que la interpretación
de los empleados será la de que ese cambio es para restarles beneficios, no
para aumentárselos.
Por
tal razón, cuando los empresarios proponen un cambio en la cesantía, por más
que expliquen el “lado bueno” de esos cambios para beneficio de los
trabajadores, nadie, ni siquiera ellos mismos, se lo creen.
De
ahí que, si los empleadores desean cambiar ese beneficio, deben hacerlo con una
propuesta de creación de una figura distinta, no de una modificación a lo que
ya existe, pues siempre se verá como algo para recortar derechos, no para
aumentarlos.
Una
idea a la vista puede ser la del seguro de desempleo, que incluso, está
contemplado en la Ley 87-01 sobre Seguridad Social, es decir, una normativa que
ya tiene 25 años de vigencia y que surgió cuando el Código de Trabajo tenía
nueve años de vigencia.
Un
seguro de desempleo podría sustituir la cesantía y también puede que sea
aceptado -bajo determinadas condiciones- si se plantea con algo distinto que ha
de sustituir la cesantía, aunque preservando los derechos adquiridos hasta
entonces por los trabajadores vigentes.
El
tema aquí es que no será aceptable por la dirigencia sindical la propuesta de
cambiar algo ya existente, por lo que el sector empresarial debe cambiar de
estrategia. Buscar la forma de presentar una propuesta de algo nuevo,
diferente, económicamente factible y con el atractivo de que no se estaría
planteando cambiar lo que ya existe y ha dado resultados a los empleados.
Otro
aspecto es el relacionado con la coyuntura. En este momento no existen las
condiciones para plantearse una modificación de una figura legal sobre la cual
no hubo consenso durante todos los años de discusiones entre sindicatos,
empresarios y Gobierno.
Hay
una situación de incertidumbre económica mundial, aumento de la inflación,
estancamiento en la generación de empleos, reducción en la popularidad del
partido gobernante y otros aspectos sociales que dejarían a los legisladores en
una difícil posición si intentaran colar algún cambio en ese derecho laboral.
En
lo que el sector empresarial debería concentrarse ahora es en lograr que la
reforma laboral se apruebe como fue concebida, pues, aunque dejen la cesantía
como está, es evidente que la mayoría de los cambios que se están aplicando al
Código de Trabajo van más en beneficio de los empleadores que de los empleados.
Más
adelante, cuando las circunstancias así lo permitan, se puede replantear
nuevamente una discusión sobre el tema de la cesantía. Pero ojo. No es momento
de quedarse de brazos cruzados; mientras llega ese momento, los empresarios
deben trabajar en el diseño de una propuesta efectiva de creación de una figura
legal que sustituya a la cesantía.
La cesantía no debe eliminarse ni tampoco modificarse; debe sustituirse, repito: buscar la forma de presentar una propuesta de algo nuevo, diferente, económicamente factible y con el atractivo de que no se estaría planteando cambiar lo que ya existe y ha dado resultados a los empleados.


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