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    jueves, 11 de junio de 2026

    El error de los empresarios con el tema de la cesantía laboral


    La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)

     


    El error de los empresarios con el tema de la cesantía laboral

     

    El derecho de cesantía, establecido en el Artículo 80 y siguientes, de la Ley 16-92 que crea el Código de Trabajo, es un beneficio para los trabajadores cuando han laborado más de tres meses en una empresa. No importa si es un trabajador formal o informal, tampoco importa si es un dominicano o extranjero indocumentado, su derecho al pago de la cesantía está garantizado por la normativa legal vigente.

     

    Sin embargo, la clase empleadora, es decir, los empresarios, han insistido en que la cesantía sea eliminada o al menos modificada, debido a que su existencia representa un costo laboral que, de acuerdo con lo que argumentan, limita su crecimiento, limita la generación de más empleos, limita la formalización de más empresas.

     

    Todos esos argumentos puede que sean válidos, pero no existe evidencia demostrable de que esas limitaciones sean causadas por la existencia de la cesantía o si su eliminación o modificación cambiará esas situaciones.

     

    Sin embargo, ahora que está en debate una reforma al Código de Trabajo, los empleadores han aprovechado para proponer cambios en la cesantía, lo cual tiene sentido, además de que, de manera particular, siempre he dicho que ese derecho es un arma de doble filo para los trabajadores, pues si bien les beneficia cuando son desvinculados de sus puestos, también representa una retranca en su proceso de superación laboral.

     

    Pero donde los empresarios-empleadores están fallando es en la forma en que plantean el cambio de este derecho laboral. Piden modificar la cesantía y pierden de vista que, si existe un derecho adquirido por una clase social (trabajadores) y el responsable de pagarlo propone cambiarlo, obviamente que la interpretación de los empleados será la de que ese cambio es para restarles beneficios, no para aumentárselos.

     

    Por tal razón, cuando los empresarios proponen un cambio en la cesantía, por más que expliquen el “lado bueno” de esos cambios para beneficio de los trabajadores, nadie, ni siquiera ellos mismos, se lo creen.

     

    De ahí que, si los empleadores desean cambiar ese beneficio, deben hacerlo con una propuesta de creación de una figura distinta, no de una modificación a lo que ya existe, pues siempre se verá como algo para recortar derechos, no para aumentarlos.

     

    Una idea a la vista puede ser la del seguro de desempleo, que incluso, está contemplado en la Ley 87-01 sobre Seguridad Social, es decir, una normativa que ya tiene 25 años de vigencia y que surgió cuando el Código de Trabajo tenía nueve años de vigencia.

     

    Un seguro de desempleo podría sustituir la cesantía y también puede que sea aceptado -bajo determinadas condiciones- si se plantea con algo distinto que ha de sustituir la cesantía, aunque preservando los derechos adquiridos hasta entonces por los trabajadores vigentes.

     

    El tema aquí es que no será aceptable por la dirigencia sindical la propuesta de cambiar algo ya existente, por lo que el sector empresarial debe cambiar de estrategia. Buscar la forma de presentar una propuesta de algo nuevo, diferente, económicamente factible y con el atractivo de que no se estaría planteando cambiar lo que ya existe y ha dado resultados a los empleados.

     

    Otro aspecto es el relacionado con la coyuntura. En este momento no existen las condiciones para plantearse una modificación de una figura legal sobre la cual no hubo consenso durante todos los años de discusiones entre sindicatos, empresarios y Gobierno.


    Hay una situación de incertidumbre económica mundial, aumento de la inflación, estancamiento en la generación de empleos, reducción en la popularidad del partido gobernante y otros aspectos sociales que dejarían a los legisladores en una difícil posición si intentaran colar algún cambio en ese derecho laboral.

     

    En lo que el sector empresarial debería concentrarse ahora es en lograr que la reforma laboral se apruebe como fue concebida, pues, aunque dejen la cesantía como está, es evidente que la mayoría de los cambios que se están aplicando al Código de Trabajo van más en beneficio de los empleadores que de los empleados.

     

    Más adelante, cuando las circunstancias así lo permitan, se puede replantear nuevamente una discusión sobre el tema de la cesantía. Pero ojo. No es momento de quedarse de brazos cruzados; mientras llega ese momento, los empresarios deben trabajar en el diseño de una propuesta efectiva de creación de una figura legal que sustituya a la cesantía.

     

    La cesantía no debe eliminarse ni tampoco modificarse; debe sustituirse, repito: buscar la forma de presentar una propuesta de algo nuevo, diferente, económicamente factible y con el atractivo de que no se estaría planteando cambiar lo que ya existe y ha dado resultados a los empleados.







     

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