Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
San Bernabé, hombre de fe, comunión y misión
(Jueves
11 de junio 2026. Decima semana tiempo Ordinario, lecturas: Hechos 11,21-26;
13,1-3. Salmo 97. Mateo 10,7-13)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia celebra con alegría la memoria de San Bernabé, un discípulo lleno
del Espíritu Santo, cuya vida fue un testimonio de entrega, generosidad y
servicio a la evangelización. Aunque no fue uno de los Doce Apóstoles, la
Iglesia le reconoce como apóstol porque fue enviado a anunciar el Evangelio y dedicó
toda su vida a la misión de Cristo.
Las
lecturas de este día nos presentan algunos rasgos de San Bernabé que también
pueden iluminar nuestra vida cristiana.
1.
Bernabé, hombre capaz de descubrir la obra de Dios en los demás. En la primera
lectura escuchamos que Bernabé fue enviado a Antioquía y, al llegar, "vio
la gracia de Dios y se alegró".
Bernabé
no llegó buscando errores ni defectos; llegó con una mirada de fe para
reconocer lo que Dios estaba haciendo en aquella comunidad. Su corazón era
amplio y abierto a la acción del Espíritu.
Para
nuestra vida hoy:
-
Necesitamos aprender a descubrir la presencia de
Dios en las personas que nos rodean.
-
Con frecuencia vemos más los defectos que las
virtudes.
-
Bernabé nos enseña a alegrarnos por el bien que
hacen los demás y a apoyarlo.
-
Una comunidad crece cuando sus miembros saben
animarse mutuamente.
2.
Bernabé, hombre que acompaña y forma discípulos. El texto nos
dice que fue a buscar a Saulo y lo llevó a Antioquía. Durante un año trabajaron
juntos formando a la comunidad.
Bernabé
entendió que la misión no era protagonismo personal, sino ayudar a otros a
desarrollar los dones que Dios les había dado.
Para
nuestra vida:
-
Los padres deben acompañar a sus hijos en la fe.
-
Los catequistas deben formar con paciencia.
-
Los sacerdotes y agentes pastorales deben ayudar a
crecer a los demás.
Muchas
veces Dios nos llama a ser como Bernabé: personas que impulsan, animan y
acompañan.
3.
Bernabé, hombre dócil al Espíritu Santo. La segunda parte de la
lectura narra que, mientras la comunidad oraba y ayunaba, el Espíritu Santo
dijo: "Sepárenme a Bernabé y a Saulo para la misión."
La
misión nace de la oración y de la escucha de Dios.
Hoy
vivimos en una sociedad llena de ruido, donde muchas decisiones se toman
precipitadamente. Bernabé nos recuerda que debemos:
-
Escuchar la voz de Dios.
-
Buscar su voluntad antes de actuar.
-
Cultivar momentos de oración profunda.
Cuando
una persona escucha al Espíritu Santo, descubre el camino que Dios tiene
preparado para ella.
4.
"Canten al Señor un cántico nuevo". El Salmo nos
invita a proclamar las maravillas del Señor.
La
vida de Bernabé fue precisamente un cántico nuevo porque permitió que Dios
obrara en él.
También
nosotros estamos llamados a:
-
Dar gracias por los dones recibidos.
-
Testimoniar las maravillas que Dios realiza en
nuestra vida.
-
Anunciar con alegría la salvación.
El
cristiano triste difícilmente evangeliza; el que ha experimentado el amor de
Dios lo comunica con entusiasmo.
5.
El Evangelio: anunciar que el Reino de Dios está cerca. Jesús envía a
sus discípulos diciendo: "Vayan y proclamen que el Reino de los cielos
está cerca."
San
Bernabé hizo exactamente eso: dedicó su vida a anunciar a Cristo.
El
Señor les pide a sus discípulos:
-
Predicar.
-
Sanar.
-
Servir gratuitamente.
-
Confiar en la providencia de Dios.
Estas
enseñanzas siguen siendo actuales.
Hoy
evangelizamos:
-
Con nuestra palabra.
-
Con nuestro ejemplo.
-
Con nuestra caridad.
-
Con nuestra cercanía a los que sufren.
El
mejor anuncio del Evangelio es una vida transformada por Cristo.
6.
La gratuidad del discípulo
Jesús
dice: "Gratis lo recibieron, denlo gratis."
Bernabé
entendió perfectamente esta enseñanza. Su vida estuvo marcada por la
generosidad y el desprendimiento.
También
nosotros debemos preguntarnos:
-
¿Sirvo buscando reconocimiento?
-
¿Ayudo esperando algo a cambio?
-
¿Comparto mis dones con generosidad?
Todo
lo que tenemos lo hemos recibido de Dios; por eso estamos llamados a
compartirlo gratuitamente.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, en la memoria de San Bernabé aprendamos a ser:
-
Personas que saben reconocer la acción de Dios en
los demás.
-
Cristianos que acompañan y animan a sus hermanos.
-
Discípulos que escuchan al Espíritu Santo.
-
Misioneros alegres que anuncian el Reino.
-
Servidores generosos que dan gratuitamente lo que
han recibido.
Que
San Bernabé interceda por nosotros para que nuestras comunidades sean lugares
de comunión, de misión y de esperanza, y que podamos seguir anunciando con
valentía que el Reino de Dios está cerca y que Cristo sigue vivo en medio de su
pueblo. Amén.


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