Vida Humana | Giovanni Zavatta
La Jornada
por la Vida en el Reino Unido e Irlanda
Con motivo del
“Día por la Vida” del 21 de junio, las Conferencias Episcopales de Inglaterra y
Gales, Escocia e Irlanda difundieron un texto conjunto sobre este tema. En su
mensaje, el Papa León XIV recuerda la infinita dignidad del niño por nacer.
Coincidiendo
con el Día del Padre, que en el mundo anglosajón se celebra el tercer domingo
de junio, las Conferencias Episcopales de Inglaterra y Gales, Escocia e Irlanda
celebran mañana la Jornada por la Vida, dedicada este año al tema The
Wonder of the Child in the Womb (La maravilla del niño en el seno
materno). En el mensaje conjunto —firmado por el arzobispo de Liverpool, John
Francis Sherrington, el obispo de Paisley, John Keenan, y el obispo de Elphin,
Kevin Peter Doran— los episcopados invitan a reflexionar sobre la maravilla de
la vida humana desde el momento de la concepción y observan "cómo el mismo
Señor Jesucristo santificó y experimentó el inicio de la vida en el mundo como
un niño aún no nacido, oculto en el seno de María".
El mensaje del Papa
A los
episcopados promotores del Day for Life les ha enviado un
mensaje el Papa León XIV, quien, citando la encíclica Magnifica
humanitas, recuerda que desde el momento de la concepción todo ser humano
está dotado de una dignidad infinita "simplemente por el hecho de existir,
de haber sido querido, creado y amado por Dios" (n. 52). Este amor divino
"llena de significado la vida de cada persona y, lejos de concluir con la
muerte, nos invita a una nueva plenitud en la eternidad". En el texto,
firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, el Pontífice reza
"para que todos los padres que lloran la pérdida de un hijo, especialmente
de un recién nacido, encuentren consuelo y paz en la conciencia del amor de
Dios", con la esperanza de que tengan "el apoyo que necesitan en la
comunidad eclesial y, sobre todo, en una vida alimentada por la oración y los
sacramentos".
Cercanía a los padres que han perdido un hijo pequeño
También los
obispos de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda expresan en su mensaje
solidaridad con las madres y los padres que han perdido un hijo antes del
nacimiento o durante la infancia: "La Iglesia desea estar particularmente
cerca de los padres que han sufrido la pérdida de un hijo pequeño. Tratamos de
ofrecer apoyo espiritual a través del cuidado pastoral y la bendición de
nuestros sacerdotes, y a través del consuelo de la liturgia". Y "nos
comprometemos a trabajar para que nuestra sociedad sepa apreciar el valor de
cada pequeño, especialmente de aquellos que se encuentran en las primerísimas
fases de la vida humana", afirman.
Proteger la dignidad del no nacido
"Qué
contradictoria es la afirmación de que la vida en el seno materno sea solo un
amasijo de células", se lee en otro pasaje del documento: "¿Cómo
puede esa vida representar un ser tan precioso y amado por los padres y, al
mismo tiempo, un simple objeto que se puede desechar por carecer de valor? La
ciencia es cierta: la vida comienza en el momento de la fecundación, cuando un
nuevo y único ser humano viene a la existencia". Y "cuanto más
aprendemos de la ciencia, más comprendemos la enseñanza de la Iglesia sobre el
valor único del no nacido. Esta comprensión, sin embargo, no está completa sin
el reconocimiento de que, desde el inicio, cada ser humano no es solo un
cuerpo, sino también un alma inmortal, con una conexión única y eterna con
Dios, nuestro Creador. Por ello, tanto la ciencia como la fe nos revelan que la
Iglesia, y muchas personas de buena voluntad, siempre han sostenido que el no
nacido merece la plena protección de la ley", concluyen los prelados.


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