Comunicación | Rocío García – Kigali (Rwanda)
Fortunatus Nwachukwu: la
comunicación como misión al servicio del Evangelio
En entrevista
con Vatican News durante el Congreso Mundial y Asamblea de Delegados de SIGNIS
2026, el Arzobispo Fortunatus Nwachukwu, Secretario del Dicasterio para la
Evangelización, afirmó que el comunicador cristiano está llamado a ser
discípulo antes que protagonista y a construir una identidad fundada en la
formación humana y espiritual antes de crear una plataforma digital al servicio
del Evangelio.
El Arzobispo
Fortunatus Nwachukwu participó en el primer plenario del Congreso SIGNIS 2026,
titulado “Comunicación Digital para la armonía cultural y el Bienestar
Ambiental”. Durante su intervención, señaló que la humanidad se encuentra
ante una decisión: permanecer en un mundo marcado por la confusión, la
autosuficiencia y el ruido, o reconstruir juntos los muros de una ciudad donde
Dios y la humanidad puedan habitar en comunión.
Como respuesta
a este desafío, retomó la invitación del Papa León XIV a construir la
civilización del amor, una tarea que, afirmó, puede realizarse “ladrillo a
ladrillo” por discípulos que, de manera particular, llevan cámaras, micrófonos
y computadoras portátiles: hombres y mujeres convencidos de que el discipulado
debe preceder a la influencia.
A partir de
esta reflexión sobre la identidad y la misión del comunicador cristiano, el
Arzobispo concedió una entrevista a Vatican News, en la que
profundizó sobre el papel y la identidad de los comunicadores.
Comunicadores, apóstoles en los nuevos espacios de
evangelización
Ante la
pregunta sobre cuáles deben ser las virtudes de un comunicador al servicio de
la evangelización, Fortunatus Nwachukwu destacó que está llamado a ejercer una
comunicación que sea un medio de salvación, capaz de transmitir el amor de Dios
y anunciar la presencia de Jesucristo.
En este
sentido, al evocar el mandato de Jesús de “hacer discípulos de todas las
naciones”, explicó que, en aquel tiempo, las naciones eran comprendidas
principalmente como realidades físicas.
Participantes
del Congreso Mundial y Asamblea de Delegados de SIGNIS 2026, entre sacerdotes,
religiosas, laicos, periodistas y comunicadores de distintos países
Hoy, sin
embargo, existen también nuevos espacios donde las personas dialogan, se
relacionan y forman comunidades, como Instagram, TikTok, YouTube y otras
plataformas digitales. De ahí que, señaló, la Buena Nueva del Señor no esté
llamada a permanecer únicamente en los espacios físicos, sino que deba llegar
también al mundo digital.
Asimismo,
subrayó la importancia de asumir esta vocación con plena conciencia, de modo
que cada contenido publicado —ya sea un artículo, una imagen o una producción
audiovisual— no se limite únicamente a transmitir información, sino que se
convierta en un instrumento capaz de generar comunión y esperanza, construir
puentes, favorecer el encuentro y abrir caminos para que el mensaje del
Evangelio llegue al corazón de las personas.
Participantes del Congreso Mundial y Asamblea de Delegados de SIGNIS
2026, entre sacerdotes, religiosas, laicos, periodistas y comunicadores de
distintos países.
Una identidad sólida antes de comunicar
Al responder
sobre el mensaje que dirige a los futuros comunicadores, el Secretario del
Dicasterio para la Evangelización retomó algunas de las reflexiones compartidas
durante su participación en el panel de SIGNIS 2026.
Como primer
llamado, señaló que los comunicadores, especialmente los jóvenes, deben
recordar una prioridad fundamental: «Construir su mente antes de construir su
plataforma».
Explicó que la
preparación interior, la formación humana y la madurez espiritual deben
preceder a la búsqueda de influencia en los espacios digitales.
Asimismo,
invitó a comprender que todo camino digital debe convertirse en un camino de
encuentro y no de tribalismo, polarización o división. En este contexto,
subrayó también la importancia de integrar en las narrativas el cuidado de la
casa común, recordando que “el cuidado de la creación es una parte esencial de
las historias que cuentan”.
En síntesis,
Mons. Nwachukwu recordó que la misión del comunicador cristiano nace de una
identidad profunda: ser discípulo antes que protagonista, constructor de
puentes antes que generador de divisiones y testigo de la esperanza del
Evangelio en un mundo que también necesita encontrar a Dios en los nuevos
espacios digitales.


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