• Noticias

    viernes, 28 de agosto de 2026

    San Agustín


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

     


    San Agustín

    (Viernes 28 agosto 2026. Vigésima primera semana tiempo ordinario, lecturas: 1corintios 1,17-25. Salmo 32,1-11. San Mateo 25,1-13)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    Hoy la Iglesia nos invita a contemplar la vida de San Agustín, uno de los grandes santos y doctores de la Iglesia. Su vida nos enseña que, aunque una persona se haya alejado de Dios, aunque haya cometido errores y haya recorrido caminos equivocados, nunca es demasiado tarde para volver al Señor.

     

    San Agustín buscó la felicidad en muchas cosas: en los placeres, en los conocimientos, en las ideologías y en los éxitos humanos. Pero su corazón permanecía inquieto. Cuando finalmente se encontró con Dios, pudo reconocer una gran verdad: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.”

     

    Las lecturas de hoy nos ayudan a comprender este camino de búsqueda, conversión y encuentro con Jesucristo.

     

    1. Cristo crucificado: la verdadera sabiduría. En la primera lectura, San Pablo nos dice que Cristo no lo envió a anunciar una sabiduría humana, sino a proclamar a Cristo crucificado.

    Para el mundo, la cruz puede parecer una derrota, una locura o un fracaso. Muchos buscan a Dios solamente cuando les puede resolver un problema; otros quieren una religión cómoda, sin sacrificio ni compromiso.

    Pero San Pablo nos recuerda que:

    “La locura de Dios es más sabía que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.”

    San Agustín era un hombre muy inteligente. Buscó la verdad a través del estudio y de la filosofía. Sin embargo, descubrió que la inteligencia, por sí sola, no basta. Se puede saber mucho y, al mismo tiempo, tener el corazón vacío.

    La verdadera sabiduría consiste en conocer a Jesucristo y aprender a vivir como Él. Por eso, hermanos, podemos preguntarnos:

    -                     ¿Qué estoy buscando en mi vida?

    -                     ¿Dónde creo que encontraré la felicidad?

    -                     ¿Busco solamente el éxito, el dinero y el reconocimiento?

    -                     ¿O busco de verdad a Cristo?

    San Agustín nos enseña que cuando encontramos a Cristo, encontramos el camino que da sentido a nuestra vida.

     

    2. El Salmo: confiar en la Palabra del Señor. El Salmo 32 nos invita a alegrarnos en el Señor y a confiar en su Palabra:

    “La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales.”

    Muchas veces nosotros ponemos nuestra confianza en tantas cosas: en el dinero, en las amistades, en nuestras fuerzas, en nuestras seguridades. Pero todo eso puede fallar.

    En cambio, la Palabra de Dios permanece para siempre.

    San Agustín necesitó escuchar la Palabra de Dios para descubrir el camino de la conversión. Su vida cambió cuando dejó que el Señor hablara a su corazón.

    También nosotros necesitamos abrir la Biblia, escuchar el Evangelio y preguntarnos: ¿Qué me está diciendo Dios hoy?

    No basta con oír la Palabra. Tenemos que dejar que ella entre en nuestro corazón y transforme nuestra manera de pensar, de hablar y de vivir.

    San Agustín encontró la verdad que tanto buscaba cuando permitió que la Palabra de Dios fuera más fuerte que sus dudas, sus pecados y sus antiguas costumbres.




    3. El Evangelio: ¡Estén preparados! En el Evangelio encontramos la parábola de las diez vírgenes. Cinco eran prudentes y cinco eran necias. Todas estaban esperando al esposo, pero solamente cinco llevaron aceite suficiente para mantener encendidas sus lámparas.

    Jesús termina diciendo: “Velen, porque no saben el día ni la hora.”

    Esta parábola nos habla de la importancia de estar preparados.

    El aceite representa aquello que mantiene viva nuestra fe: la oración, la Palabra de Dios, la Eucaristía, la caridad, el perdón y las buenas obras.

    No podemos vivir de la fe de los demás. Cada uno tiene que llevar su propia lámpara encendida.

    No basta decir: “Mi mamá rezaba”, “mi familia era católica” o “yo antes iba a la Iglesia”. La pregunta es: ¿Cómo está mi lámpara hoy? ¿Tengo aceite suficiente para mantener viva mi relación con Dios?

    San Agustín pasó muchos años buscando la felicidad lejos del Señor. Pero llegó un momento en que escuchó la llamada de Dios y respondió.

    Y nosotros también tenemos que preguntarnos: ¿Cuánto tiempo voy a seguir dejando mi conversión para después?

    A veces decimos: “Después voy a cambiar”, “después voy a perdonar”, “después voy a volver a la Iglesia”, “después voy a confesarme”.

    Pero Jesús nos dice hoy: ¡Velen! ¡Estén preparados!

    No dejemos para mañana lo que Dios nos está pidiendo hoy.

     

    4. Una madre que nunca dejó de orar. No podemos hablar de San Agustín sin recordar a su madre, Santa Mónica. Ella sufrió mucho al ver los caminos equivocados de su hijo, pero nunca perdió la esperanza.

    Santa Mónica oró, lloró y esperó durante muchos años. Y Dios escuchó sus oraciones.

    Esto es una gran enseñanza para los padres, las madres y para todos nosotros. Nunca debemos dejar de orar por aquellos que se han alejado de Dios.

    Tal vez tenemos un hijo, una hija, un esposo, una esposa, un hermano o un amigo que está viviendo lejos del Señor. No perdamos la esperanza.

    Santa Mónica nos enseña que una oración hecha con fe nunca se pierde delante de Dios. Puede ser que no veamos inmediatamente el resultado, pero Dios sigue trabajando en el corazón de las personas.

     

    5. ¿Qué nos deja San Agustín para nuestra vida? Queridos hermanos y hermanas, en este día podemos quedarnos con algunos mensajes sencillos:

    Primero: no busquemos la felicidad lejos de Dios. Nuestro corazón siempre estará inquieto mientras no encuentre su descanso en el Señor.

    Segundo: no tengamos miedo de convertirnos. No importa cuánto tiempo llevemos equivocados; Dios siempre nos espera con los brazos abiertos.

    Tercero: alimentemos nuestra lámpara con el aceite de la oración, la Palabra, la Eucaristía y las buenas obras.

    Cuarto: no dejemos la conversión para mañana. El mejor momento para volver a Dios es hoy.

    Y quinto: nunca dejemos de orar por nuestros hijos, por nuestra familia y por quienes se han alejado del camino del Señor.

     

    Que San Agustín nos enseñe a buscar siempre la verdad, y que esa búsqueda nos lleve a encontrarnos con Jesucristo.

    Pidámosle al Señor que también nosotros podamos decir con San Agustín: “Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva; tarde te amé.”

    Que nuestra vida no siga buscando lejos aquello que solamente podemos encontrar en Dios. Amén.






    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...

    Para Vivir Mejor


    Entradas Recientes



    La Familia


    Amigo del Hogar | Revista

    Orientada esencialmente a la familia desde una visión humano-cristiana, la Revista Amigo del Hogar nace en el año 1942, como obra evangelizadora de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

    ¿Quiénes Somos?

    Somos una comunidad religiosa fundada por el P. Julio Chevalier en el año 1854, en Issoudun, Francia. El proyecto al que buscamos ser fieles es, desde el Corazón misericordioso de Jesús, anunciar el amor de Dios al mundo.

    Temas de Salud


    Entradas populares