Vida Humana | Giada Aquilino
La Santa Sede: La dignidad
de los ancianos no se desvanece con la fragilidad
Declaración
del arzobispo Ettore Balestrero, Observador permanente de la Santa Sede ante
las Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra, con ocasión
del 63.º perÃodo ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos: se
necesitan diálogo, comprensión y acompañamiento para que las personas mayores
sigan siendo “miembros activos de la sociedad, capaces tanto de recibir como de
aportar”
La dignidad de
la persona es “un don de Dios” que no puede borrarse, ni siquiera cuando las
capacidades, el intelecto o la conciencia se debilitan o fallan. Asà lo
reafirmó ayer el arzobispo Ettore Balestrero, Observador permanente de la Santa
Sede ante las Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra,
durante el 63.º perÃodo ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.
En su declaración durante el diálogo interactivo con el Experto independiente
sobre el disfrute de todos los derechos humanos por parte de las personas
mayores, el nuncio apostólico recordó el “grave riesgo” -señalado en un informe ad
hoc precedente- de que, cuando las capacidades cognitivas se ven
mermadas, la persona “puede ser cada vez más representada por otros en lugar de
ser escuchada, como si una capacidad disminuida implicara una personalidad
disminuida”.
Miembros valiosos de la sociedad
Citando la
encÃclica Magnifica humanitas de León XIV, el arzobispo
Balestrero recordó que una persona no se define por su conciencia, intelecto o
capacidades -cualidades que “pueden debilitarse o incluso desaparecer”-, y que
la dignidad de la persona, reconocida por la Declaración Universal de los
Derechos Humanos “como fundamento de derechos iguales e inalienables”, “no se
desvanece junto con ellas”. Destacó que esta dignidad se reconoce “sobre todo”
en el seno de la familia y la comunidad, donde cada individuo es escuchado y
apoyado. “Cuando las personas mayores con deterioro cognitivo pueden vivir en
tales entornos, no son consideradas una carga de la que deshacerse, sino
-subrayó- miembros valiosos de la sociedad”. La dependencia y la fragilidad,
añadió, “ni niegan ni ofuscan esta dignidad»; por el contrario, “son una
manifestación de la condición humana”.
Diálogo, comprensión y acompañamiento
Las personas
mayores con deterioro cognitivo, prosiguió el observador permanente, “siguen
conservando y ejerciendo sus derechos, a menudo a través de formas de apoyo y
relación”. Precisamente por ello, “la respuesta no debe ser la sustitución,
sino el diálogo, la comprensión y el acompañamiento”, para que sigan siendo
“miembros activos de la sociedad, capaces tanto de recibir como de aportar”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...