• Noticias

    viernes, 11 de septiembre de 2026

    Correr para ganar


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

     


    Correr para ganar

    (Viernes 11 de septiembre 2026. Vigésima tercera semana tiempo ordinario, lecturas: 1Corintios 9,16-19.22-27. Salmo 83. San Lucas 6,39-42)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    La Palabra de Dios que hoy hemos escuchado nos presenta la vida cristiana como un camino, una carrera y un esfuerzo constante. San Pablo nos habla de correr para alcanzar la meta; el salmista expresa su deseo profundo de estar en la presencia de Dios; y Jesús, en el Evangelio, nos invita a mirar primero nuestra propia vida antes de querer corregir a los demás.

     

    El tema que podemos tomar para nuestra reflexión es: “Correr para ganar”. Pero, ¿qué significa ganar para un cristiano? No se trata de ganar dinero, poder, prestigio o reconocimiento. La verdadera victoria es alcanzar a Cristo, vivir en su gracia y llegar a la vida eterna.

     

    1.Primera lectura: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!”

    San Pablo dice: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!”. Él ha comprendido que anunciar a Jesucristo no es simplemente una tarea más, sino una misión recibida de Dios.

    Primer elemento: correr con una misión. Nuestra vida tiene un propósito. Dios nos ha llamado a algo concreto: ser buenos cristianos, formar una familia en la fe, servir a los demás, anunciar el Evangelio con nuestra palabra y, sobre todo, con nuestro ejemplo.

    No podemos vivir caminando sin dirección. Quién sabe hacia dónde va puede perseverar aun cuando encuentra dificultades.

    Segundo elemento: hacerse servidor de todos. Pablo afirma que se hizo débil con los débiles y que se acomodó a todos para ganar a algunos para Cristo. Esto no significa abandonar nuestros principios, sino aprender a acercarnos a las personas con comprensión, paciencia y amor.

    A veces queremos que los demás cambien primero para nosotros poder acercarnos a ellos. San Pablo nos enseña otra cosa: acercarnos para ayudar, comprender para evangelizar y servir para ganar corazones para Cristo.

    Tercer elemento: dominarse a sí mismo. San Pablo utiliza la imagen del atleta: quien participa en una carrera se prepara, se disciplina y renuncia a muchas cosas para alcanzar el premio.

    También nosotros necesitamos disciplina espiritual. No podemos decir: “Yo creo en Dios”, pero nunca rezar; “yo amo a Dios”, pero no perdonar; “yo soy cristiano”, pero vivir dominado por el egoísmo.

    Para correr la carrera cristiana necesitamos oración, Eucaristía, Palabra de Dios, confesión, sacrificio y perseverancia.

    Cuarto elemento: no correr en vano. Podemos pasar muchos años corriendo detrás de cosas que finalmente desaparecen: dinero, propiedades, fama, cargos y reconocimientos. Todo eso tiene su valor, pero nada de eso puede sustituir a Dios.

    Preguntémonos: ¿Hacia dónde estoy corriendo? ¿Qué estoy buscando alcanzar?

     

    2. Salmo 83: “¡Qué deseables son tus moradas, Señor!”

    El salmista expresa un deseo profundo: estar cerca de Dios. Su corazón tiene una meta: la casa del Señor.

    Quinto elemento: nuestra meta es Dios. La carrera de nuestra vida tiene sentido cuando sabemos cuál es la meta. Para nosotros, la meta definitiva es Dios.

    Podemos tener proyectos, sueños y metas familiares y profesionales, pero hay una meta que nunca debemos perder de vista: vivir con Dios ahora y para siempre.

    Sexto elemento: caminar con el corazón puesto en Dios. El salmista nos recuerda que incluso el gorrión encuentra un lugar junto al altar del Señor. Esto nos habla de confianza.

    Cuando Dios ocupa el centro de nuestra vida, podemos enfrentar mejor las dificultades. No significa que no tendremos problemas, sino que no estaremos solos para enfrentarlos.

    Por eso podemos preguntarnos hoy: ¿Dónde está mi corazón? ¿Está puesto en Dios o solamente en las cosas de este mundo?

     

    3. Evangelio: “Sácate primero la viga de tu ojo”.

    En el Evangelio, Jesús utiliza una imagen muy sencilla, pero muy fuerte: “¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?”

    Séptimo elemento: antes de corregir, debemos examinarnos. Es muy fácil descubrir los defectos de los demás. Vemos rápidamente lo que hace mal el esposo, la esposa, los hijos, el vecino, el compañero de trabajo o incluso el hermano de comunidad.

    Pero Jesús nos invita a mirar primero nuestro propio corazón.

    Antes de decir: “Él tiene que cambiar”, preguntémonos: “¿Qué tengo yo que cambiar?”

    Octavo elemento: no convertirnos en jueces de los demás. Corregir fraternalmente es una obra de amor, pero juzgar, condenar y humillar no es el camino de Cristo.

    No podemos ayudar a una persona si nos acercamos a ella desde la superioridad. La corrección cristiana comienza con la humildad.

    Noveno elemento: quitar la viga para poder ayudar. Jesús no dice que nunca debemos ayudar a nuestro hermano a quitar la mota. Lo que nos dice es que primero debemos trabajar en nosotros mismos.

    Cuando reconocemos nuestras propias debilidades, podemos comprender mejor las debilidades de los demás.

    Un padre que reconoce sus errores puede corregir mejor a sus hijos. Un esposo que reconoce sus defectos puede pedir cambios a su esposa con humildad. Un cristiano que sabe que también necesita misericordia puede ofrecer misericordia.

     

    4. Correr hasta el final.

    Queridos hermanos y hermanas, la vida cristiana no es una carrera de velocidad, sino una carrera de perseverancia.

    Hay momentos en que caminamos con entusiasmo y otros en que nos sentimos cansados. Hay momentos de alegría y momentos de cruz. Pero lo importante es no abandonar la carrera.

    San Pablo nos enseña a correr con disciplina. El salmista nos recuerda cuál es nuestra meta: Dios. Y Jesús nos enseña que para avanzar debemos vivir con humildad, examinando primero nuestro propio corazón.

    Por eso, hoy podemos llevarnos estas palabras:

    -                     Corre con una misión: Dios te ha llamado a anunciar y vivir el Evangelio.

    -                     Sirve a los demás: el amor se demuestra poniéndonos al servicio del hermano.

    -                     Entrena tu vida espiritual: la fe necesita oración, sacrificio y perseverancia.

    -                     No corras detrás de lo que pasa: busca aquello que permanece.

    -                     Pon tu corazón en Dios: Él es la verdadera meta.

    -                     Examina primero tu propia vida: antes de señalar al otro, mírate a ti mismo.

    -                     Corrige con amor, no con condena: la verdad debe estar acompañada de caridad.

    -                     Persevera hasta el final: no abandones la carrera por una dificultad.


    Conclusion

    Hermanos y hermanas, queremos correr para ganar, pero nuestra victoria no consiste en estar por encima de los demás. Nuestra victoria consiste en llegar juntos a Cristo.

    Que al final de nuestra vida podamos decir con San Pablo: “He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe.”

    Que el Señor nos conceda fuerza para seguir corriendo, humildad para reconocer nuestros errores, amor para servir a nuestros hermanos y perseverancia para llegar a la meta.

    Corramos, pues, la carrera de la fe. Corramos con Cristo, corramos hacia Cristo y corramos para alcanzar la vida eterna. Amén.







    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...

    Para Vivir Mejor


    Entradas Recientes



    La Familia


    Amigo del Hogar | Revista

    Orientada esencialmente a la familia desde una visión humano-cristiana, la Revista Amigo del Hogar nace en el año 1942, como obra evangelizadora de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

    ¿Quiénes Somos?

    Somos una comunidad religiosa fundada por el P. Julio Chevalier en el año 1854, en Issoudun, Francia. El proyecto al que buscamos ser fieles es, desde el Corazón misericordioso de Jesús, anunciar el amor de Dios al mundo.

    Temas de Salud


    Entradas populares