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    jueves, 10 de septiembre de 2026

    IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo Norte-Sur. Construyendo puentes


    Convivencia | Patricia Ynestroza

     


    IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo Norte-Sur. Construyendo puentes

     

    Roma reúne del 10 al 12 de septiembre a representantes de la Iglesia, el mundo del trabajo, organismos internacionales, empresas, universidades y movimientos sociales en el IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, un espacio de diálogo Norte-Sur que busca convertir la preocupación por la crisis socioambiental en propuestas concretas de justicia social, transición justa y responsabilidad compartida.

     

    ¿Cómo construir puentes entre el Norte y el Sur global ante una crisis socioambiental que afecta a todos, aunque de manera desigual? ¿Cómo garantizar una transición ecológica que sea también una transición justa? ¿Qué papel deben desempeñar el trabajo organizado, las empresas, los gobiernos, las universidades, los organismos internacionales y las comunidades?

     

    Estas son algunas de las preguntas que atraviesan el IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: Diálogo Socio-Ambiental Norte-Sur, que se celebra en Roma los días 10, 11 y 12 de septiembre, en la Casa Generalicia de La Salle.

     

    El encuentro es fruto de la cooperación entre la Pontificia Comisión para América Latina de la Santa Sede (PCAL) y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), en colaboración con la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).  La iniciativa se inscribe en el horizonte de la propuesta de construir puentes de reconciliación, integración y fraternidad para la paz, y forma parte de la iniciativa Building Bridges / Construyendo Puentes de la PCAL.

     

    De la cultura del encuentro al diálogo social

    Los Encuentros Sinodales Fratelli Tutti nacieron en América Latina y el Caribe como un espacio eclesial abierto al diálogo social, inspirado en la llamada del papa Francisco a promover una verdadera “cultura del encuentro”.

     

    Impulsados por el CELAM desde 2020 y acompañados por la PCAL desde 2021, estos encuentros han recorrido un camino progresivo. El primer diagnóstico, según informó la Pontificia Comisión para América Latina, ha sido elaborado en Bogotá en 2022 con la participación de investigadores universitarios, obispos y representantes de redes territoriales, llevó a identificar al mundo del trabajo organizado como uno de los espacios privilegiados para buscar respuestas concretas a los grandes desafíos sociales y ambientales.

     

    Desde entonces, se lee en un documento de la Comisión, el proceso ha incorporado a dirigentes sindicales, representantes empresariales, organismos internacionales, movimientos populares, comunidades organizadas, bancos de desarrollo, empresas globales, universidades y organizaciones eclesiales.

     

    El propósito no ha sido simplemente reunir actores diversos, sino crear las condiciones para escucharse, reconocerse mutuamente y encontrar ámbitos de cooperación. La experiencia acumulada ha permitido pasar de la identificación científica y académica de los problemas a la búsqueda de respuestas encarnadas en los actores sociales directamente afectados por las transformaciones económicas, laborales, tecnológicas y ambientales.

     

    Una crisis que es social y ambiental

    Uno de los principales consensos alcanzados durante el proceso es que la justicia social y la justicia ambiental son inseparables.

    La crisis climática, el deterioro de los ecosistemas y las transformaciones de los modelos productivos no afectan a todas las personas de la misma manera. Sus consecuencias, añade el documento, recaen con especial intensidad sobre trabajadores, comunidades vulnerables y territorios que dependen directamente de los recursos naturales.

     

    Al mismo tiempo, quienes integran el mundo del trabajo organizado pueden convertirse en actores decisivos de una transición justa, capaz de combinar protección ambiental, creación de empleo digno, inclusión social y distribución equitativa de oportunidades y responsabilidades. La informalidad, la precarización, la automatización y las nuevas formas de organización productiva están transformando el mercado laboral y obligan a repensar la formación profesional, los sistemas de protección, las relaciones laborales y las propias instituciones del trabajo.

     

    Migración, tecnología y transición energética

    El diagnóstico elaborado a lo largo de los encuentros también ha identificado otros puntos nodales. Entre ellos, se lee en al análisis de la CAL, destaca la migración forzada de trabajadores desempleados, vinculada a desigualdades económicas, conflictos y transformaciones ambientales. Las migraciones ponen de manifiesto tanto la contribución de los trabajadores a las sociedades de acogida como la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones capaces de representar, proteger y organizar a quienes trabajan.

     

    Otro desafío decisivo es la aceleración tecnológica. La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías están modificando la manera de producir, trabajar, comunicarse y participar en la vida social. Estas transformaciones pueden generar enormes oportunidades de progreso científico y económico, pero también plantean interrogantes sobre el empleo, la soberanía tecnológica, la distribución de la riqueza y el acceso equitativo a las nuevas oportunidades.


    La transición energética plantea desafíos similares. La transformación de los sistemas productivos y energéticos puede contribuir a enfrentar la crisis climática, pero requiere garantizar que los costos y beneficios de ese proceso sean distribuidos de manera justa.

     

    Todo ello demanda nuevas formas de diálogo, cooperación y regulación, así como estudios comparativos y marcos éticos, políticos y fiscales capaces de acompañar las transformaciones. Y todo ocurre, además, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, polarización y debilitamiento del multilateralismo.

     

    El diálogo como herramienta de construcción de paz

    Ante este escenario, los Encuentros Sinodales Fratelli Tutti proponen una convicción fundamental: ningún actor puede afrontar por sí solo problemas que son cada vez más interdependientes. La respuesta requiere sindicatos y empresas, gobiernos y organismos internacionales, universidades y movimientos sociales, comunidades locales e instituciones religiosas.

     

    Pero la cooperación no puede limitarse a una suma de intereses. El proceso pone en el centro conceptos como dignidad humana, amistad social, subsidiariedad, discernimiento comunitario y responsabilidad compartida.

     

    La experiencia desarrollada en los encuentros anteriores ha mostrado que el diálogo es posible incluso entre actores con intereses y perspectivas diferentes cuando existe una voluntad común de buscar soluciones y de colocar en el centro a la persona, el trabajo, la justicia social y el cuidado de la Casa Común.

     

    Roma: del diagnóstico a la acción

    El IV Encuentro de Roma pretende dar un paso adicional. Después de varios años de escucha, análisis y diálogo, el objetivo ahora es avanzar hacia propuestas concretas capaces de poner en marcha una agenda de responsabilidad compartida para la reflexión y la acción.

     

    El programa está estructurado en cuatro grandes bloques.

    El primero, dedicado a la crisis ecológica socioambiental, abordará la relación entre diálogo social, sinodalidad, transición justa y justicia social. Participarán, entre otros, el cardenal Jaime Spengler, el obispo Daniel Flores, Liz Shuler, de AFL-CIO, y Fred Humphries, de Microsoft.

     

    El segundo bloque se centrará en una agenda multisectorial de responsabilidad compartida, con la participación de representantes del mundo sindical y de organismos internacionales vinculados al trabajo y al cambio climático. El diálogo buscará identificar cómo construir puentes y generar espacios de reflexión y acción conjunta.

     

    Durante la tarde tendrá lugar un proceso de discernimiento social comunitario, mediante grupos de trabajo y un plenario orientado a fortalecer una cultura de negociación y cooperación.

     

    Inteligencia artificial y nuevas alianzas

    La jornada del viernes 11 de septiembre pondrá el foco en “las cosas nuevas” y en las transformaciones que ya están modificando profundamente las sociedades.

     

    Uno de los momentos centrales será el diálogo sobre inteligencia artificial, con la participación de especialistas vinculados a la ciencia, la tecnología, la ética y el desarrollo.

     

    El programa abordará también la posibilidad de establecer alianzas estratégicas y acuerdos marco entre actores diversos. Representantes de trabajadores de la economía popular, organizaciones sindicales, comunidades vinculadas a la minería y organizaciones de base analizarán nuevas formas de cooperación.

    Finanzas, tecnología y reconstrucción de la ciudad

    El cuarto bloque estará dedicado a la reconstrucción de la ciudad, entendida no solamente como infraestructura física, sino como reconstrucción del tejido social. Representantes de bancos de desarrollo, universidades y organismos internacionales analizarán el papel de las finanzas, la tecnología y la investigación y desarrollo en la transformación de las sociedades.

     

    El encuentro culminará con un nuevo espacio de discernimiento social comunitario y un trabajo orientado a fortalecer un movimiento de reflexión y acción. El cierre contará con la participación del cardenal Leonardo Steiner, presidente de CEAMA, y Jill Rauh, del Secretariado de Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, USCCB.

     

    Vaticannews.va







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