Convivencia | Patricia Ynestroza
IV Encuentro Sinodal
Fratelli Tutti: diálogo Norte-Sur. Construyendo puentes
Roma reúne del
10 al 12 de septiembre a representantes de la Iglesia, el mundo del trabajo,
organismos internacionales, empresas, universidades y movimientos sociales en
el IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, un espacio de diálogo Norte-Sur que
busca convertir la preocupación por la crisis socioambiental en propuestas
concretas de justicia social, transición justa y responsabilidad compartida.
¿Cómo
construir puentes entre el Norte y el Sur global ante una crisis socioambiental
que afecta a todos, aunque de manera desigual? ¿Cómo garantizar una transición
ecológica que sea también una transición justa? ¿Qué papel deben desempeñar el
trabajo organizado, las empresas, los gobiernos, las universidades, los
organismos internacionales y las comunidades?
Estas son
algunas de las preguntas que atraviesan el IV Encuentro Sinodal Fratelli
Tutti: Diálogo Socio-Ambiental Norte-Sur, que se celebra en Roma los días
10, 11 y 12 de septiembre, en la Casa Generalicia de La Salle.
El encuentro
es fruto de la cooperación entre la Pontificia Comisión para América Latina de
la Santa Sede (PCAL) y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM),
en colaboración con la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados
Unidos (USCCB) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). La
iniciativa se inscribe en el horizonte de la propuesta de construir puentes de
reconciliación, integración y fraternidad para la paz, y forma parte de la
iniciativa Building Bridges / Construyendo Puentes de la PCAL.
De la cultura del encuentro al diálogo social
Los Encuentros
Sinodales Fratelli Tutti nacieron en América Latina y el
Caribe como un espacio eclesial abierto al diálogo social, inspirado en la
llamada del papa Francisco a promover una verdadera “cultura del encuentro”.
Impulsados por
el CELAM desde 2020 y acompañados por la PCAL desde 2021, estos encuentros han
recorrido un camino progresivo. El primer diagnóstico, según informó la
Pontificia Comisión para América Latina, ha sido elaborado en Bogotá en 2022
con la participación de investigadores universitarios, obispos y representantes
de redes territoriales, llevó a identificar al mundo del trabajo organizado
como uno de los espacios privilegiados para buscar respuestas concretas a los
grandes desafíos sociales y ambientales.
Desde
entonces, se lee en un documento de la Comisión, el proceso ha incorporado a
dirigentes sindicales, representantes empresariales, organismos
internacionales, movimientos populares, comunidades organizadas, bancos de
desarrollo, empresas globales, universidades y organizaciones eclesiales.
El propósito
no ha sido simplemente reunir actores diversos, sino crear las condiciones para
escucharse, reconocerse mutuamente y encontrar ámbitos de cooperación. La
experiencia acumulada ha permitido pasar de la identificación científica y
académica de los problemas a la búsqueda de respuestas encarnadas en los
actores sociales directamente afectados por las transformaciones económicas,
laborales, tecnológicas y ambientales.
Una crisis que es social y ambiental
Uno de los
principales consensos alcanzados durante el proceso es que la justicia social y
la justicia ambiental son inseparables.
La crisis
climática, el deterioro de los ecosistemas y las transformaciones de los
modelos productivos no afectan a todas las personas de la misma manera. Sus
consecuencias, añade el documento, recaen con especial intensidad sobre
trabajadores, comunidades vulnerables y territorios que dependen directamente
de los recursos naturales.
Al mismo
tiempo, quienes integran el mundo del trabajo organizado pueden convertirse en
actores decisivos de una transición justa, capaz de combinar protección
ambiental, creación de empleo digno, inclusión social y distribución equitativa
de oportunidades y responsabilidades. La informalidad, la precarización, la
automatización y las nuevas formas de organización productiva están
transformando el mercado laboral y obligan a repensar la formación profesional,
los sistemas de protección, las relaciones laborales y las propias
instituciones del trabajo.
Migración, tecnología y transición energética
El diagnóstico
elaborado a lo largo de los encuentros también ha identificado otros puntos
nodales. Entre ellos, se lee en al análisis de la CAL, destaca la migración
forzada de trabajadores desempleados, vinculada a desigualdades económicas,
conflictos y transformaciones ambientales. Las migraciones ponen de manifiesto
tanto la contribución de los trabajadores a las sociedades de acogida como la
necesidad de recuperar la confianza en las instituciones capaces de
representar, proteger y organizar a quienes trabajan.
Otro desafío
decisivo es la aceleración tecnológica. La inteligencia artificial, la
automatización y las nuevas tecnologías están modificando la manera de
producir, trabajar, comunicarse y participar en la vida social. Estas
transformaciones pueden generar enormes oportunidades de progreso científico y
económico, pero también plantean interrogantes sobre el empleo, la soberanía
tecnológica, la distribución de la riqueza y el acceso equitativo a las nuevas
oportunidades.
La transición
energética plantea desafíos similares. La transformación de los sistemas
productivos y energéticos puede contribuir a enfrentar la crisis climática,
pero requiere garantizar que los costos y beneficios de ese proceso sean
distribuidos de manera justa.
Todo ello
demanda nuevas formas de diálogo, cooperación y regulación, así como estudios
comparativos y marcos éticos, políticos y fiscales capaces de acompañar las
transformaciones. Y todo ocurre, además, en un contexto internacional marcado
por tensiones geopolíticas, polarización y debilitamiento del multilateralismo.
El diálogo como herramienta de construcción de paz
Ante este
escenario, los Encuentros Sinodales Fratelli Tutti proponen
una convicción fundamental: ningún actor puede afrontar por sí solo problemas
que son cada vez más interdependientes. La respuesta requiere sindicatos y
empresas, gobiernos y organismos internacionales, universidades y movimientos
sociales, comunidades locales e instituciones religiosas.
Pero la
cooperación no puede limitarse a una suma de intereses. El proceso pone en el
centro conceptos como dignidad humana, amistad social, subsidiariedad,
discernimiento comunitario y responsabilidad compartida.
La experiencia
desarrollada en los encuentros anteriores ha mostrado que el diálogo es posible
incluso entre actores con intereses y perspectivas diferentes cuando existe una
voluntad común de buscar soluciones y de colocar en el centro a la persona, el trabajo,
la justicia social y el cuidado de la Casa Común.
Roma: del diagnóstico a la acción
El IV
Encuentro de Roma pretende dar un paso adicional. Después de varios años de
escucha, análisis y diálogo, el objetivo ahora es avanzar hacia propuestas
concretas capaces de poner en marcha una agenda de responsabilidad compartida
para la reflexión y la acción.
El programa
está estructurado en cuatro grandes bloques.
El primero,
dedicado a la crisis ecológica socioambiental, abordará la relación entre
diálogo social, sinodalidad, transición justa y justicia social. Participarán,
entre otros, el cardenal Jaime Spengler, el obispo Daniel Flores, Liz Shuler,
de AFL-CIO, y Fred Humphries, de Microsoft.
El segundo
bloque se centrará en una agenda multisectorial de responsabilidad compartida,
con la participación de representantes del mundo sindical y de organismos
internacionales vinculados al trabajo y al cambio climático. El diálogo buscará
identificar cómo construir puentes y generar espacios de reflexión y acción
conjunta.
Durante la
tarde tendrá lugar un proceso de discernimiento social comunitario, mediante
grupos de trabajo y un plenario orientado a fortalecer una cultura de
negociación y cooperación.
Inteligencia artificial y nuevas alianzas
La jornada del
viernes 11 de septiembre pondrá el foco en “las cosas nuevas” y en las
transformaciones que ya están modificando profundamente las sociedades.
Uno de los
momentos centrales será el diálogo sobre inteligencia artificial, con la
participación de especialistas vinculados a la ciencia, la tecnología, la ética
y el desarrollo.
El programa
abordará también la posibilidad de establecer alianzas estratégicas y acuerdos
marco entre actores diversos. Representantes de trabajadores de la economía
popular, organizaciones sindicales, comunidades vinculadas a la minería y
organizaciones de base analizarán nuevas formas de cooperación.
Finanzas, tecnología y reconstrucción de la ciudad
El cuarto
bloque estará dedicado a la reconstrucción de la ciudad, entendida no solamente
como infraestructura física, sino como reconstrucción del tejido social.
Representantes de bancos de desarrollo, universidades y organismos
internacionales analizarán el papel de las finanzas, la tecnología y la
investigación y desarrollo en la transformación de las sociedades.
El encuentro
culminará con un nuevo espacio de discernimiento social comunitario y un
trabajo orientado a fortalecer un movimiento de reflexión y acción. El cierre
contará con la participación del cardenal Leonardo Steiner, presidente de
CEAMA, y Jill Rauh, del Secretariado de Justicia y Paz de la Conferencia de
Obispos Católicos de Estados Unidos, USCCB.


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