Jóvenes | Sebastián Sansón Ferrari
El Papa: presencia y
protección para responder a las inquietudes de los jóvenes
En su
encuentro con los participantes en la "Cátedra de la Acogida", un
evento cultural creado por la asociación Fraterna Domus y otras entidades
eclesiásticas, León XIV los invita a ser «educadores y educadoras de la
acogida» y a seguir «promoviendo el bien y la fraternidad en la comunidad
cristiana y en la sociedad».
Presencia y
cuidado: estas son las dos palabras que ayudan a iluminar el sentido cristiano
de la acogida, y las resaltó el Papa León XIV en su discurso a los
participantes en la cuarta edición de la "Cátedra de la Acogida", iniciativa creada a instancias de
las Hermanas de la Asociación de Voluntarios del Servicio Social Cristiano
- Fraterna Domus, en Italia. Con el objetivo de promover la cultura
de la solidaridad y el arte del encuentro y el diálogo, los adherentes a este
proyecto se reúnen del 10 al 13 de marzo bajo el lema "Nuevas formas de
acogida, comunidad, espiritualidad e identidad a partir de los jóvenes".
Durante la
audiencia que les concedió este jueves 12 en el Palacio Apostólico del
Vaticano, el Pontífice manifestó que "estas jornadas están animadas por la
conciencia de que la vocación cristiana está orientada a generar comunión entre
las personas, y la comunión nace de la capacidad de acoger a los demás,
ofreciendo escucha, hospitalidad y asistencia. Una posible etimología de la
palabra “acoger” —centro de toda su actividad— se remonta al latín accipere,
que significa “recibir”, “tomar consigo”.
León XIV
puntualizó que en el centro de toda auténtica acogida hay una relación que nace
de la gracia de un encuentro:
“Experimentamos
muchos tipos de encuentro y, por tanto, de acogida: el encuentro con las
personas que nos aman, con los familiares, con los colegas, e incluso con
personas desconocidas, a veces hostiles. Cuando un encuentro es verdadero,
desde una experiencia personal puede transformarse y, progresivamente, llegar a
involucrar a otros, dando vida a una experiencia comunitaria.”
"Precisamente
en esta dinámica del encuentro -observó el Pontífice- se inserta su decisión de
dedicar la cuarta edición de la “Cátedra” a los jóvenes". También aseguró
que en un tiempo marcado por profundas transformaciones culturales y sociales,
los jóvenes, "que naturalmente son el futuro de la sociedad y de la
Iglesia, en realidad ya constituyen su presente vivo y generador". En este
sentido, según el Santo Padre, sus preguntas e inquietudes invitan a
"renovar el estilo de nuestras relaciones".
“Acoger a los
jóvenes significa, ante todo, ponerse a la escucha de sus voces, cruzar sus
miradas y reconocer que, en sus existencias y en sus lenguajes, el Espíritu
sigue obrando y sugiriéndonos caminos renovados de presencia y cuidado.”
Presencia que construye identidad
El Santo Padre
recordó que cada persona crece en una realidad social desde el primer instante
de la vida. La familia, la parroquia, la escuela, la universidad y el trabajo
son modelos de sociedad donde se entrelazan dimensiones psicológicas,
jurídicas, morales, pedagógicas y culturales.
"Son
espacios privilegiados de identidad cuya tarea principal está delineada por la
presencia. Estar presentes en la vida de los demás significa compartir tiempo,
experiencias y significados, ofreciendo puntos de referencia estables donde el
otro pueda reconocerse y crecer".
La lección de Nazaret
Mirando a la
Sagrada Familia de Nazaret —modelo que inspira a Fraterna Domus—, el Pontífice
dijo que toda comunidad acogedora puede redescubrir su llamada y aprender a
orientarse en el camino del servicio.
“El episodio
evangélico de María y José que pierden a Jesús y, angustiados, lo encuentran
después de tres días en el Templo (cf. Lc 2,39-52) enseña que la presencia del
otro no es automática, sino fruto de una búsqueda constante. Todos hemos
experimentado la pérdida de alguien o de algo querido; solo entonces
comprendemos cuán preciosa era esa presencia.”
A su vez, el
Obispo de Roma puntualizó que así sucede también en la vida de fe, pues a veces
damos por supuesta la presencia de Jesús, hasta que parece que ya no está donde
lo habíamos dejado: "La sensación de extravío no indica que Él se haya
perdido, sino que somos nosotros quienes nos hemos alejado. Por eso estamos
llamados a buscarlo con confianza, con el valor de recorrer caminos nuevos y
mirar el mundo con ojos renovados".
“Buscar a
Jesús implica pasar de la seguridad de nuestras convicciones a la
responsabilidad del encuentro, aprendiendo a descubrir la presencia de Dios que
siempre nos precede y nos supera.”
San José, icono del cuidado
El Papa afirmó
que es precisamente lo que hizo san José al custodiar la familia que el Señor
le confió. En él reconocemos que acoger, además de presencia, es también
cuidado. Para León XIV, "cuidar significa estar al lado del otro con
atención, respetar sus decisiones y hacerse cargo de él", y desde esta
perspectiva, la familia humana está llamada a preservar lo que le ha sido
confiado. Esto implica las relaciones, la creación, la vida de los hermanos,
especialmente de quienes sufren y son más frágiles.
"Presencia
y cuidado -subrayó el Pontífice- son dimensiones inseparables: no se cuida sin
estar presentes, y no se está verdaderamente presente sin asumir la
responsabilidad del otro".
Una acogida que tiene futuro
El Santo Padre
expresó que estas dos palabras pueden convertirse en lámparas que orienten el
camino hacia una acogida capaz de abrir senderos de santidad, en una
perspectiva relacional y fraterna, nunca autorreferencial.
Al concluir,
agradeció el compromiso silencioso y discreto de los participantes, animándolos
a ser educadores de la acogida y a cultivar este carisma en la escucha del
Espíritu Santo, cuyo fruto —como escribe san Pablo— es amor, alegría, paz,
paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí (cf. Gal
5,22).
“Que la
Santísima Virgen María y san José los custodien e intercedan por ustedes. Los bendigo de corazón”, concluyó.


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