Vida Religiosa | Lorena Pacho
El Papa León XIV pide a los
obispos españoles ser “testimonio de unidad”
En el
encuentro con los obispos de España, celebrado el lunes, 8 de junio en la Sede
de la Conferencia Episcopal en Madrid, el Pontífice pidió a los prelados
custodiar la unidad, afrontar la crisis de vocaciones y a responder a los casos
de abusos con escucha, verdad y reparación.
La Iglesia en
España está llamada a afrontar los desafíos actuales desde la comunión, la
valentía misionera y la capacidad de diálogo. Ese fue el mensaje central que el Papa León XIV
dirigió este lunes a los obispos españoles durante su encuentro con la
Conferencia Episcopal Española, coincidiendo con su 60º aniversario, en el
marco de su viaje apostólico al país.
Ante los
prelados españoles, el Pontífice expuso una exhaustiva reflexión sobre el
presente y el futuro de la evangelización en España utilizando la imagen de un
viaje espiritual cuyo destino es Dios, “hacia quien alzamos nuestra mirada”,
dijo el Papa mencionando el lema de la visita pastoral a España. En ese periplo
simbólico, señaló León XIV, es necesario discernir qué elementos del pasado
deben conservarse y cuáles conviene dejar atrás para responder mejor a los
retos del presente. “Nuestra respuesta debe conjugar prudentemente la libertad
y la valentía, para dejar estructuras que no nos ayudan, no responden o incluso
nos alejan de nuestro fin, con la fortaleza de conservar como un tesoro aquello
que lo facilita”, señaló el Papa.
Valorar el patrimonio cristiano
León XIV
destacó también la enorme riqueza espiritual, cultural e histórica del
cristianismo en España y advirtió: “Un enorme desafío, ciertamente, al que
estamos llamados a responder con valentía, para que este patrimonio produzca
los frutos de los que es capaz”.
El Papa elogió
la “enorme capacidad de convocatoria” que sigue teniendo el patrimonio
cristiano español y su arraigo en la identidad de numerosas comunidades. E
insistió en que este valioso legado debe convertirse en una herramienta
evangelizadora y no en una realidad estática. “La consigna debe ser que nuestro
patrimonio sea siempre instrumento y oportunidad de diálogo con aquellos que
encontramos en nuestro camino”, subrayó el Papa.
Una Iglesia que aprenda nuevos lenguajes
Una parte de
su intervención estuvo dedicada a la necesidad de impulsar una evangelización
capaz de dialogar con la sociedad contemporánea, especialmente en un contexto
marcado por la secularización, la diversidad cultural y las migraciones.
Tomando como
referencia figuras históricas como san Hernando de Talavera y santo Toribio de
Mogrovejo, el Papa animó a los obispos a aprender los “lenguajes del otro”, a
generar espacios de encuentro y a construir vínculos que permitan anunciar el
Evangelio en realidades cada vez más complejas. “Estamos llamados a construir
una nueva realidad, a través del diálogo respetuoso y el uso de nuevos
lenguajes, tal como hiciera el famoso santo alfaquí de Granada, fray Hernando
de Talavera, y más adelante repitiera en América santo Toribio de Mogrovejo,
del que estamos celebrando el tercer centenario de la canonización,
presentándolo precisamente como modelo de obispo en salida en un tiempo de
misión y reorganización eclesial. Aunque los lenguajes en esta era digital son
distintos y las culturas que ahora componen el mosaico de nuestras realidades,
con migrantes de todas las partes del mundo, también han cambiado, pero el
espíritu debe permanecer”, recordó el Papa. Y resaltó: “Sólo sobre la base de
poner en común todo lo bueno que hay en el propio patrimonio, aportando cada
uno su granito de arena, podremos edificar una realidad nueva en la que la fe
pueda hundir raíces profundas”.
Encuentro con los obispos de España en la sede de la Conferencia
Episcopal (@Vatican Media)
La unidad, respuesta ante la polarización
Otro de los
ejes del discurso fue la llamada a la comunión eclesial. En un tiempo
caracterizado por las divisiones sociales y las polarizaciones, León XIV pidió
a la Iglesia española ofrecer un testimonio visible de unidad. “La Iglesia, en
este tiempo de polarizaciones y contraposiciones cada vez más duras, debe
ofrecer un testimonio de unidad en la pluralidad: una comunión capaz de acoger
la riqueza de los dones, de los carismas, de las sensibilidades que el Espíritu
Santo suscita en el Pueblo de Dios. La imagen de Cristo se deja reconocer en el
mosaico vivo de la Iglesia, donde muchas teselas, sin confundirse, convergen
para manifestar la belleza del único Señor”, recalcó el Pontífice.
En esta línea,
recordó a los obispos su peculiar responsabilidad: “Vuestra misión os reclama
custodiar la unidad, favorecer el diálogo, sanar las fracturas y acompañar el
camino del pueblo encomendado a vuestro cuidado”, afirmó el Papa.
Vocaciones: más allá de los números
El Pontífice
dedicó también una atención especial a la pastoral vocacional, advirtiendo de
que “no puede reducirse a una simple búsqueda de números”. Según explicó, las
vocaciones nacen “de comunidades vivas, de sacerdotes felices, de familias
capaces de testimoniar la belleza de la fidelidad, de una Iglesia que sabe
mostrar con sencillez que seguir a Cristo no empobrece la existencia, sino que
la expande”.
Asimismo,
insistió en la necesidad de garantizar una formación sólida para los futuros
sacerdotes y defendió la colaboración entre diócesis para asegurar seminarios
que ofrezcan una auténtica experiencia comunitaria, buenos formadores y una
preparación teológica adecuada.
La corresponsabilidad de los laicos
León XIV
también invitó a los obispos a valorar la creciente participación de los laicos
en la vida de la Iglesia. Lejos de contemplar este fenómeno únicamente como una
respuesta a la disminución de vocaciones religiosas, el Papa propuso entenderlo
como una oportunidad “de encuentro, de diálogo y de comunicación”. “De nosotros
depende que estos laicos lleguen a percibir su participación en este servicio
eclesial como una llamada que Dios les hace a asumir su responsabilidad como
cristianos, interiorizando el espíritu, sintiéndose parte de la misión que el
Señor encomendó a los religiosos que la pusieron en pie”, señaló el Pontífice.
Encuentro con los obispos de España en la sede de la Conferencia
Episcopal (@Vatican Media)
Escucha, verdad y reparación ante los abusos
El Papa abordó
también la cuestión de los abusos cometidos por miembros de la Iglesia. León
XIV calificó esta realidad como “una de las experiencias más dolorosas” que
encuentra la comunidad eclesial y reclamó una respuesta basada en “la escucha,
la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en
la prevención y la cultura del cuidado”. “Cada persona herida debe poder
encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación”,
afirmó el Pontífice.
Ante los desafíos de un mundo secularizado
El Pontífice
también reflexionó sobre la misión de la Iglesia en una sociedad cada vez más
secularizada. Frente a quienes interpretan el alejamiento religioso únicamente
como rechazo de la fe, sostuvo que muchas personas continúan buscando sentido,
verdad y esperanza. “Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo no rechazan
simplemente a Dios, muchas veces llevan en el corazón una sed profunda de
sentido, de verdad, de pertenencia y de esperanza, incluso cuando no saben
darle un nombre. La Iglesia está llamada a reconocer estos anhelos, a
escucharlos con respeto y a ofrecer, como Pedro y Juan al paralítico junto a la
puerta del templo, el tesoro que les ha sido confiado: Jesucristo, en cuyo
nombre el hombre puede levantarse y caminar”, apuntó el Papa.
Bajo la protección de María y san Juan de Ávila
En la parte
final de su discurso, León XIV encomendó a los obispos españoles a la Virgen
María, recordando la expresión de san Juan Pablo II que definió España como
“Tierra de María”.
Asimismo,
evocó la figura de san Juan de Ávila, patrono del clero español, en el año en
que se conmemora el quinto centenario de su ordenación sacerdotal. El Papa
presentó al santo doctor como modelo para los sacerdotes de hoy y exhortó a los
obispos a acompañar a sus presbíteros como verdaderos padres y hermanos de
camino.
Concluyó
invitando a toda la Iglesia en España a pedir el corazón de Cristo para
afrontar los desafíos de estos tiempos: “Señor, danos tu corazón, un corazón
capaz de alzar la mirada hacia ti, de ponerse en camino, de escuchar, de
discernir, de servir, de corregir con caridad, de atender con paciencia y de
anunciar con alegría”, pidió el Pontífice.


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