Convivencia | Rocio Lancho García
El Papa pide en Montserrat
que la comunión sea más fuerte que toda división
León XIV ha
visitado la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat y reza el Rosario con los
fieles allí reunidos. En su discurso, el Pontífice ha recordado que Jesús “nos
muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la
mansedumbre”. Al mismo tiempo que “desenmascara la violencia que puede
esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena
que destruye y la agresividad que divide”.
León XIV ha
invitado hoy a pedir a María que nos enseñe a “renunciar a las palabras
hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias” y aprender
a “custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de
trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades
cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz”.
Y lo ha hecho,
esta mañana, en su quinto día del viaje apostólico a España, en su visita a la Abadía de Nuestra Señora de
Montserrat, en Barcelona, para la oración del Santo Rosario.
Después de la visita esta mañana a la cárcel, se trasladó en helicóptero hasta
este lugar tan significativo para la región y la espiritualidad en Cataluña.
Mientras repicaban las campanas, fue recibido en el atrio por el obispo de la
diócesis de Sant Feliu de Llobregat, monseñor Xabier Gómez García, y por el
abad del Monasterio de Montserrat, Manel Gasch i Hurios. En el atrio le
esperaban también cerca de 1.000 niños. Al entrar en la Basílica, rezó unos instantes
en la Capilla del Santísimo Sacramento y después se dirigió al presbiterio.
Después de unas breves palabras del obispo y del abad, se recitó la oración del
Santo Rosario. A continuación, el Papa León XIV pronunció su discurso en el
que, como ya ha hecho en sus otras intervenciones desde que llegó a Barcelona,
leyó algunos párrafos en catalán. En primer lugar, el Pontífice confesó guardar
un grato recuerdo de sus años como párroco en la parroquia de Santa María de
Montserrat en Trujillo, Perú. “La Moreneta siempre me ha acompañado. Gracias,
Cataluña, por tu fe”, afirmó.
María es fundamental en la vida de todo cristiano
Asimismo,
reconoció estar “contento de poder venir a los pies de la Moreneta para
encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio
petrino y la misión de la Iglesia en el mundo que clama pidiendo justicia y
paz”. León XIV, reconociendo que los muros de este lugar “podrían narrarnos las
innumerables historias de devoción, gratitud y esperanza que han contemplado a
lo largo de los siglos en torno a la Mare de Déu de Montserrat, recordó que
“también han sido testigos de la sangre derramada por amor a Jesucristo”.
El Obispo de
Roma hizo referencia a las palabras del Papa Francisco en su discurso a los
miembros de la Cofradía de la Mare de Deú de Montserrat, en octubre de 2023. En
esta ocasión, su predecesor ofreció la rosa de oro a esta venerada imagen y
explicó que “durante cientos de años, los fieles, sin distinción, han pasado
por este Santuario desgranando las cuentas del rosario, porque María, Mare
de Déu, es fundamental en la vida de todo cristiano”. En esa misma ocasión
el Papa argentino señaló que “delante de la Madre [...] se despiertan los
sentimientos más nobles de una persona”. Efectivamente, añadió el Papa León XIV
en su discurso, “ella suscita en nosotros conversiones profundas”, como la de
“san Ignacio de Loyola, que, en este sugestivo lugar, después de una noche en
oración ante la Virgen, entregó sus armas de caballero, momento que marcó el
inicio de una vida nueva al servicio de Jesucristo”.
El Pontífice
invitó a los presentes a acoger las palabras de María en Caná: “Haced lo que Él
os diga”. Estas palabras – aclaró el Papa – contienen un verdadero programa de
vida cristiana, porque María nos conduce hacia Cristo y nos enseña a escuchar
su voz, obedecer su palabra y permitir que Él nos transforme. María, “nos
invita a alcanzar un corazón reconciliado con los criterios del Evangelio”.
María invita a amarnos unos a otros
En esta misma
línea, el Santo Padre aseguró que Jesús “nos muestra el camino de la
misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre”. Al mismo tiempo,
añadió “desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y
actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que
divide”. Por ello, quiso también señalar que esta violencia escondida “puede
revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger
nuestras heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las
injusticias”.
El Papa invitó
a contemplar a María de Montserrat “que nos muestra a Jesús como un niño
indefenso descansando en su regazo”, pues aquí está Ella, “invitándonos a
amarnos unos aotros”. Depongamos hoy a sus pies – pidió León XIV – las corazas
que han endurecido poco a poco el corazón. Y recordó que el Niño Dios, luego,
desnudo en la cruz, se abandona al Padre “para salvarnos con la fuerza
desarmada y desarmante del amor”.
Que la comunión sea más fuerte que toda división
Como
peregrinos en Montserrat, exhortó el Papa, “manifestemos el sincero deseo de
reafirmar nuestro servicio a Dios Padre que nos ha revelado Jesucristo”.
Finalmente, el
Papa señaló que la Virgen “nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde
nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división”.
El Papa León
XIV concluyó su intervención invitando a los fieles allí reunidos a hacer la
siguiente oración: “De los catalanes siempre seréis la Princesa, de los
españoles y del mundo todo el amor; decidnos: ‘Sois mi tesoro, yo
soy vuestra madre, no temáis’”.
Después de la
bendición, el canto de la Salve Regina y el canto mariano
del Virolai, el Santo Padre se retiró para una breve oración
en la capilla de la Virgen. Después saludó a los presentes en la plaza desde el
balcón, y les dedicó unas palabras de agradecimiento. También dio las gracias
“a Cataluña por haber recibido a tantas personas de otros países, porque enseña
cómo integrar a todos en una única familia”. Y un último agradecimiento para
“la comunidad de nuestros hermanos los monjes que reciben y acogen a todos los
peregrinos que vienen a rezar a María nuestra Señora”.


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