Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Seamos perfectos: como el Padre
(Martes
16 junio 2026. Undécima semana tiempo Ordinario, lecturas: 1Reyes 21,1-16.
Salmo 5,2-7. San Mateo 5,38-42)
Queridos
hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios nos invita a contemplar el
amor perfecto del Padre y a preguntarnos cómo podemos reflejar ese amor en
nuestra vida cotidiana. El tema que ilumina nuestra reflexión es: “Sean
perfectos como su Padre celestial es perfecto”.
1.
La primera lectura (1 Reyes 21,1-16): Cuando el corazón se
deja dominar por la ambición.
La
historia de Nabot y el rey Acab nos presenta un corazón que se aparta de Dios.
Acab desea la viña de Nabot y, al no conseguirla, se deja llevar por la
tristeza y el capricho. Jezabel, por su parte, utiliza la mentira, la
injusticia y la violencia para alcanzar sus objetivos.
Esta
lectura nos enseña:
-
Que el deseo desordenado puede llevarnos a cometer
graves injusticias.
-
Que cuando Dios desaparece del centro de nuestras
decisiones, fácilmente justificamos el mal.
-
Que la codicia y el egoÃsmo destruyen la
convivencia y la dignidad de las personas.
-
Que la perfección cristiana no consiste en tener
más, sino en amar más.
Hoy
también podemos caer en la tentación de buscar nuestro beneficio a costa de
otros, olvidando la verdad, la justicia y el respeto por la dignidad humana.
2.
El Salmo 5: El corazón del justo busca a Dios.
Frente
a la injusticia de la primera lectura, el salmista dirige su mirada al Señor y
proclama su confianza.
Algunas
enseñanzas:
-
Dios no se complace en la maldad.
-
El Señor escucha la oración de quien acude a Él
con sinceridad.
-
La verdadera fortaleza nace de una relación
profunda con Dios.
-
El corazón que busca a Dios aprende a actuar con
rectitud.
En
la fiesta del Corazón de Jesús, el salmo nos recuerda que debemos cultivar una
vida de oración para que nuestros sentimientos, pensamientos y decisiones estén
iluminados por el amor de Dios.
3.
El Evangelio (Mateo 5,38-42): La perfección del amor.
Jesús
nos presenta una enseñanza revolucionaria. Supera la ley del talión —"ojo
por ojo y diente por diente"— y propone un camino nuevo: responder al mal
con el bien.
El
Señor nos invita:
-
A romper la cadena de la venganza.
-
A no responder con odio al odio.
-
A practicar la generosidad incluso cuando resulta
difÃcil.
-
A vencer el mal mediante el amor.
La
perfección cristiana no consiste en no cometer errores, sino en amar como ama
Dios. El Padre hace salir el sol sobre buenos y malos; su amor no tiene
fronteras ni condiciones.
4.
El Corazón de Jesús: modelo de perfección.
Hoy
contemplamos el Corazón de Cristo abierto en la cruz.
-
Un corazón que perdona a quienes lo crucifican.
-
Un corazón que acoge a los pecadores.
-
Un corazón lleno de compasión por los pobres y
sufrientes.
-
Un corazón que ama hasta el extremo.
La
perfección a la que Jesús nos llama es la perfección del amor misericordioso.
No se trata de ser impecables, sino de tener un corazón semejante al suyo.
5.
Aplicaciones para nuestra vida
En
este tiempo marcado por divisiones, conflictos y resentimientos, el Señor nos
invita a:
-
Perdonar a quien nos ha ofendido.
-
Renunciar a la venganza y al rencor.
-
Buscar la reconciliación en nuestras familias y
comunidades.
-
Practicar la generosidad con quienes necesitan
ayuda.
-
Cultivar un corazón semejante al Corazón de Jesús.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, la Palabra de hoy nos muestra dos caminos: el de Acab y
Jezabel, marcado por el egoÃsmo, y el de Jesucristo, marcado por el amor que
perdona y se entrega.
Que,
en esta fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, aprendamos a vivir la verdadera
perfección cristiana: amar como ama el Padre, perdonar como perdona Cristo y
servir como sirve el Señor.
Que
MarÃa, Madre del Corazón de Jesús, nos acompañe para que cada dÃa nuestro
corazón se parezca más al suyo. Amén.


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