Educación | Martharis Rivas
Mons. Carlos Tomás Morel preside Eucaristía por el
46.º aniversario de la ADRU y llama a fortalecer una educación superior
exigente, humana y comprometida con el país
La Asociación
Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU) celebró este jueves su 46.º
aniversario con una Santa Misa de acción de gracias, presidida por Mons. Carlos
Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, en la Parroquia
Universitaria Santa María de la Anunciación de la Universidad Católica Santo
Domingo (UCSD).
La celebración
eucarística reunió a rectores y rectoras de universidades miembros de la ADRU,
autoridades académicas, docentes, estudiantes, colaboradores y representantes
del sistema de educación superior dominicano, quienes dieron gracias a Dios por
la trayectoria y misión de esta asociación, así como por el servicio que, a
través de sus instituciones miembros, realiza en favor de la educación superior
de la República Dominicana.
Durante la
Eucaristía fueron presentados ante el altar los estatutos y la bandera
institucional de la ADRU, como signos de su identidad, principios, unidad y
compromiso. También fueron ofrecidas la bandera de la República Dominicana y la
representación de los rectores de las instituciones miembros, poniendo en las
manos de Dios sus proyectos, decisiones, desafíos y responsabilidades.
Mons. Morel:
“El cambio comienza por la educación”
En su homilía,
Mons. Carlos Tomás Morel Diplán felicitó a la ADRU por sus 46 años de
trayectoria y destacó que la permanencia de la asociación durante casi medio
siglo constituye un motivo de alegría y reconocimiento.
El prelado
valoró especialmente el trabajo que realizan los rectores y rectoras, señalando
que sobre ellos recae una importante responsabilidad: la formación de los
futuros profesionales y la especialización de hombres y mujeres llamados a
contribuir al desarrollo y bienestar de la República Dominicana.
A partir del
Evangelio de la parábola del banquete y de la profecía de Ezequiel, Mons. Morel
identificó la indiferencia y el individualismo como dos de los grandes desafíos
que enfrenta actualmente la sociedad y que también interpelan directamente a
las instituciones de educación superior.
“No podemos
ser indiferentes, ni la sociedad ser indiferente a la formación, a la
preparación, a la capacitación de los demás”, afirmó.
En este
sentido, exhortó a las universidades a convertirse en espacios capaces de
acoger y potenciar los sueños de quienes llegan a ellas buscando desarrollar
sus capacidades.
“Nuestras
universidades deben ser el lugar de acogida para potencializar esos sueños que
traen tantos jóvenes y tantas personas a nuestras universidades”, expresó.
Formación de
profesionales con sensibilidad humana
Mons. Morel
llamó además a superar una visión de la educación centrada exclusivamente en la
adquisición de conocimientos y competencias, para promover una formación
integral que prepare profesionales con sensibilidad y compromiso social.
“Al formar a
un profesional, hay que formarlo con sensibilidad. Un médico sensible, un
ingeniero sensible, un abogado sensible… un ser humano sensible”, manifestó.
El Arzobispo
Coadjutor de Santo Domingo sostuvo que la educación debe contribuir a formar
personas capaces de vivir en comunidad, pensar en el país y trabajar por el
bien común, evitando que el individualismo y la búsqueda exclusiva del
beneficio personal debiliten el sentido de fraternidad y responsabilidad
social.
En esta línea,
destacó que las universidades tienen una tarea fundamental en la transformación
de la sociedad, porque en ellas se cultivan el pensamiento, las ideas, la
investigación y las capacidades que pueden generar cambios positivos en la
nación.
“La educación
debe ser exigente, muy exigente”
Otro de los
énfasis de la homilía fue la necesidad de preservar la calidad, el rigor y la
exigencia académica.
Mons. Morel
advirtió sobre los riesgos de una educación que rebaje sus estándares y llamó a
las instituciones de educación superior a proteger su prestigio, credibilidad y
responsabilidad ante la sociedad.
“La educación
debe ser exigente, muy exigente”, afirmó.
Explicó que
una formación académica de calidad es indispensable para garantizar que los
profesionales que egresen de las universidades tengan las competencias
necesarias para servir adecuadamente a la sociedad.
“Demos calidad
a la educación. Y tenemos la responsabilidad todos y todas de dar fortaleza
para tener una educación de calidad”, expresó.
Asimismo,
manifestó su disposición a que la Iglesia, las universidades y las autoridades
educativas continúen trabajando conjuntamente para fortalecer el sistema
educativo dominicano.
ADRU reafirma
su compromiso con el futuro de la educación superior
Durante el
acto, el presidente de la ADRU, P. Dr. Isaac García de la Cruz, destacó que los
46 años de la organización representan una historia construida con visión,
servicio, diálogo y perseverancia.
Recordó que la
asociación nació en 1980, cuando un grupo de rectores comprendió la necesidad
de unir voluntades, compartir experiencias y construir una voz común para
fortalecer la educación superior dominicana.
El presidente
de la ADRU destacó además algunos aportes históricos de la organización al
sistema educativo nacional, entre ellos su participación en procesos vinculados
al desarrollo del Consejo Nacional de Educación Superior (CONES), la Asociación
Dominicana para el Autoestudio y la Acreditación (ADAC), los sistemas de
indicadores de calidad, las normas para bibliotecas universitarias y el acceso
a bases de datos científicas.
Según explicó,
actualmente la ADRU agrupa a 30 instituciones de educación superior, que
representan más del 85 % de la matrícula estudiantil del nivel superior y
aproximadamente el 82 % del cuerpo docente de educación superior de la
República Dominicana.
García de la
Cruz señaló que el aniversario no solo permite mirar el legado recibido, sino
también preguntarse qué país se quiere construir desde las universidades.
En ese
contexto, reafirmó la disposición de la ADRU de participar activamente en los
procesos de transformación del sistema educativo nacional y de aportar su
experiencia académica al diálogo sobre una eventual reforma del sistema de
educación superior.
Unidad,
diálogo y cooperación
El presidente
de la ADRU destacó que los nuevos desafíos —entre ellos la transformación
tecnológica, la inteligencia artificial, la investigación, la innovación, la
sostenibilidad, la internacionalización y las nuevas competencias
profesionales— demandan universidades más conectadas, flexibles y capaces de
anticipar el futuro.
También valoró
el diálogo sostenido recientemente con el presidente de la República, Luis
Abinader, y representantes del sistema de educación superior, señalando la
importancia de construir consensos alrededor de los grandes intereses
nacionales.
La ADRU
reafirmó así su disposición a colaborar en iniciativas orientadas a fortalecer
la calidad de la educación superior, la investigación, la internacionalización
y el desarrollo científico y tecnológico del país.
Al concluir la
celebración, el presidente de la ADRU resumió el compromiso de la organización
en cuatro principios: unidad, cooperación, diálogo y compromiso con la
República Dominicana.
La jornada
concluyó con una bendición impartida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, quien
pidió a Dios continuar iluminando a la ADRU, a sus instituciones miembros y a
toda la comunidad universitaria para que la educación permanezca al servicio de
la persona y del bien común.
Sobre la ADRU
La Asociación
Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU) fue fundada en 1980 como un
espacio de encuentro, articulación y cooperación entre instituciones de
educación superior de la República Dominicana. Durante sus 46 años de
trayectoria ha promovido el diálogo entre las universidades y su participación
en procesos vinculados al fortalecimiento del sistema de educación superior
dominicano.


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