• Noticias

    martes, 25 de agosto de 2026

    San José de Calasanz


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

     


    San José de Calasanz

    (Martes 25 de agosto 2026. Vigésima primera semana tiempo ordinario, lecturas: 2 Tesalonicenses 2,1-3.13-16. Salmo 95,10.11-12-13. San Mateo 23,23-26)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    Hoy la Iglesia nos invita a contemplar la figura de San José de Calasanz, sacerdote y fundador de las Escuelas Pías, un hombre que comprendió que educar a los niños y a los jóvenes, especialmente a los más pobres, era también una manera concreta de servir a Dios y anunciar el Evangelio.

     

    Las lecturas de este día nos ofrecen algunos elementos importantes para nuestra vida cristiana.

     

    1. Primera lectura: Permanecer firmes en la verdad. San Pablo, en la segunda carta a los Tesalonicenses, comienza invitándonos a no dejarnos perturbar ni confundir fácilmente. Había personas que anunciaban cosas que causaban miedo y desorientación. Por eso el Apóstol dice: no se dejen engañar, permanezcan firmes.

    También nos recuerda algo muy hermoso: Dios nos ha amado y nos ha elegido para que vivamos en la salvación. No somos fruto de la casualidad. Dios nos conoce, nos ama y nos llama.

    Aquí tenemos una primera enseñanza para nuestra vida: no podemos vivir dejándonos llevar por cualquier voz, cualquier noticia o cualquier persona. Hoy recibimos muchas informaciones y opiniones. A veces escuchamos más las voces del mundo que la voz de Dios.

    San Pablo nos dice: “Manténganse firmes”.

    -                     Firmes en la fe cuando llegan las dificultades.

    -                     Firmes en la esperanza cuando las cosas no salen como queremos.

    -                     Firmes en el amor cuando encontramos personas difíciles.

    -                     Firmes en los valores del Evangelio, aunque el mundo nos diga lo contrario.

    Y esta firmeza necesita transmitirse también a las nuevas generaciones. Precisamente aquí encontramos un hermoso ejemplo en San José de Calasanz, que dedicó su vida a la educación de los niños y de los jóvenes. Él comprendió que un niño bien educado, acompañado en la fe y formado en los valores, puede construir un mundo mejor.

    Preguntémonos: ¿Qué estamos enseñando con nuestra vida? ¿Estamos ayudando a nuestros niños y jóvenes a conocer a Dios, a amar, a respetar y a vivir con responsabilidad?

     

    2. El salmo: Dios viene a juzgar con justicia. El salmo nos invita a alegrarnos porque el Señor reina. Toda la creación se alegra ante la llegada de Dios, porque Él viene a juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con fidelidad.

    Esta palabra nos recuerda que Dios no es indiferente ante lo que hacemos. Nuestra vida tiene importancia. Nuestras decisiones tienen consecuencias. Dios mira nuestro corazón.

    Pero su juicio no es como el juicio humano. Muchas veces nosotros juzgamos por las apariencias; Dios mira lo profundo del corazón.

    Por eso, hoy podemos preguntarnos: ¿Cómo estamos viviendo? ¿Somos justos con los demás? ¿Tratamos a las personas con respeto? ¿Sabemos reconocer nuestros errores?

    San José de Calasanz quiso formar personas no solamente inteligentes, sino también buenas, responsables y creyentes. Porque una educación que solamente llena la cabeza de conocimientos, pero no forma el corazón, queda incompleta.

    Necesitamos pedir al Señor que nos enseñe a vivir con justicia, con verdad y con misericordia.

     

    3. El Evangelio: No descuidar lo más importante. En el Evangelio, Jesús dirige unas palabras fuertes a los escribas y fariseos. Ellos se preocupaban mucho por cumplir algunos detalles externos de la Ley, pero habían olvidado lo esencial.

    Jesús les dice que pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

    Y aquí está el mensaje central para nosotros: la fe no puede quedarse solamente en lo exterior.

    -                     Podemos venir a misa.

    -                     Podemos rezar mucho.

    -                     Podemos conocer muchas oraciones.

    -                     Podemos cumplir muchas normas.

    Pero si en nuestra vida falta justicia, misericordia, amor y fidelidad, entonces algo importante está fallando.

    Jesús nos invita a cuidar las cosas pequeñas, pero sin olvidar las grandes. No podemos preocuparnos solamente por lo exterior y descuidar el corazón.

    Por eso dice: “Limpien primero por dentro”.

    Primero hay que limpiar el corazón del orgullo, del egoísmo, del rencor y de la indiferencia. Porque una persona puede parecer muy religiosa por fuera, pero llevar por dentro falta de amor.

    San José de Calasanz comprendió que educar era ayudar a formar el interior de la persona. Por eso su vida nos recuerda la importancia de acompañar, enseñar, corregir con amor y ayudar a crecer.

     

    4. San José de Calasanz: educar es una obra de amor. San José de Calasanz descubrió en los niños pobres de Roma una necesidad muy grande. Muchos no tenían posibilidades de recibir educación. Entonces puso su vida al servicio de ellos.

    No buscó poder ni riqueza. Se acercó a quienes más necesitaban una oportunidad.

    Por eso podemos decir que su mensaje sigue siendo actual: todo niño y todo joven necesita alguien que crea en él.

    -                     Un padre y una madre que eduquen con paciencia.

    -                     Un maestro que enseñe con amor.

    -                     Un sacerdote y una comunidad que acompañen.

    -                     Una sociedad que no abandone a sus niños y jóvenes.

    San José de Calasanz nos enseña que la educación es también una misión cristiana. Educar no consiste solamente en enseñar a leer o escribir. Educar es ayudar a una persona a descubrir sus valores, sus capacidades, su dignidad y, sobre todo, su relación con Dios.

     

    5. ¿Qué nos llevamos para nuestra vida?

    Queridos hermanos y hermanas, en este día podemos quedarnos con estas enseñanzas:

    Primero: permanezcamos firmes en la fe y no nos dejemos confundir por tantas voces que nos apartan de Dios.

    Segundo: vivamos con la conciencia de que el Señor viene a nuestro encuentro y nos llama a caminar en la justicia y la verdad.

    Tercero: no nos quedemos solamente con una religión exterior. Cuidemos lo más importante: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

    Cuarto: aprendamos de San José de Calasanz a preocuparnos por la educación y la formación de nuestros niños y jóvenes, especialmente de aquellos que tienen menos oportunidades.

    Pidamos hoy la intercesión de San José de Calasanz, para que nos ayude a tener un corazón generoso y sencillo; para que sepamos enseñar con nuestra palabra, pero sobre todo con nuestro ejemplo.

    Que nuestras familias, nuestras escuelas, nuestra parroquia y nuestra comunidad sean lugares donde los niños y los jóvenes encuentren fe, amor, educación y esperanza.

    Que el Señor nos conceda permanecer firmes en la verdad, vivir con justicia y misericordia, y servir con generosidad a los más pequeños. Amén.






    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...

    Para Vivir Mejor


    Entradas Recientes



    La Familia


    Amigo del Hogar | Revista

    Orientada esencialmente a la familia desde una visión humano-cristiana, la Revista Amigo del Hogar nace en el año 1942, como obra evangelizadora de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

    ¿Quiénes Somos?

    Somos una comunidad religiosa fundada por el P. Julio Chevalier en el año 1854, en Issoudun, Francia. El proyecto al que buscamos ser fieles es, desde el Corazón misericordioso de Jesús, anunciar el amor de Dios al mundo.

    Temas de Salud


    Entradas populares